9 de marzo de 2008

Lentitud

Aprendí a percibir hasta el más pequeño cambio en tu ánimo gracias a las horas empleadas en atisbar como se abren los tulipanes, como se mueve la aguja pequeña del reloj de pared en el salón oscuro, como pelean los caracoles por ascender hasta lo más alto de la barandilla oxidada del balcón.

Es esta misma paciencia que criticas, la que me hace gritar cuando salimos a la autovía y aceleras y yo me tengo que tapar los ojos, la que me hace ignorar los minutos ya que la aguja grande avanza demasiado rápido. Esa misma paciencia que quemas con tu voz irónica la que me permite darme cuenta de cuando acechan tempestades y falacias tras esa sonrisa de eterno comodín imperturbable.