28 de marzo de 2008

Mercadillo

Los domingos en el mercadillo me deshago de los recuerdos que ya no me sirven.

Alguna vez me llevo de vuelta otros que no me pertenecen para ver si encajan con los huecos evidentes de mi deambular.

Los lunes nada más abirir los ojos veo en el espejo el primer recuerdo que dejaré sobre la manta dentro de siete días.

Los domingos en el mercadillo lavo mis pecados, vuelvo confesado, puro y a veces incluso optimista.

3 comentarios:

NaT dijo...

Lo del mercadillo es como el confesionario pero mucho más divertido ¿no?
Voy a cambiar la iglesia por El Rastro :P
jajajaja

Besos!!!!

Argax dijo...

Harás bien, allí los curas venden pulseras. En vez de confesarse hay que pedir la vez para la fruta y para comulgar mejor los churros con chocolate del domingo por la mañana.

Gracias por pasarte guapa.

Por cierto, voy a Madrid los días 15, 16 y 17 de este mes. Sé que es entre semana pero voy a unos cursos de formación y encima que me lo pagan todo no me voy a poner gamba. Vamos hablando.

Clara dijo...

Me alegra ver gente que escribe poesía, y mucho más, ver que lo haces con calidad. Un gusto.