28 de marzo de 2008

Mercadillo

Los domingos en el mercadillo me deshago de los recuerdos que ya no me sirven.

Alguna vez me llevo de vuelta otros que no me pertenecen para ver si encajan con los huecos evidentes de mi deambular.

Los lunes nada más abirir los ojos veo en el espejo el primer recuerdo que dejaré sobre la manta dentro de siete días.

Los domingos en el mercadillo lavo mis pecados, vuelvo confesado, puro y a veces incluso optimista.