16 de noviembre de 2008

Gestionando los silencios

Gestionando los silencios
topé con el mutismo
de los pies ignorando el camino.

Callé.

Recogiendo el hato de truenos
ahogué un grito
bajo la eterna queja avinagrada.

De nuevo callé.

Frotando la lámpara agotada
saltaron los resortes
de la sumisión y el miedo.

Grité. Entonces grité.
Convencido de la urgencia,
de mi voz acorralando pasado.

Grité. Ese día grité.

Sabiendo lo que sabe la aguja.
Dispuesto a cerrar las puertas a la rabia
rebotada desde los oídos del mundo.

El grito se apagó.

Hoy ya no me escucho,
hoy mi verdad en un susurro
busca un lugar para yacer
tranquila en este páramo
de aullidos desplomados.

De nuevo sumiso,
de nuevo timorato.
De nuevo hombre
esperando que la ira
saque los pies del plato.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

al fin pude volver aquí...

ay, victor, saber lo que sabe la aguja, esperar que la ira saque los pies del plato...

volveré, ya sabes

maliae

elmudo dijo...

O dejas de escribir así de bien, o dejaré de saludarte.