12 de enero de 2009

Insectos (I)

en la palma de la mano
el mosquito esperó los aplausos

7 comentarios:

Yo soy Joss dijo...

XD qué chungo!

muy bueno!

por eso muchos prefieren no ser merecedores de aplausos

Víctor L. Briones Antón dijo...

Y otros viven aplastados pero satisfechos.

Anónimo dijo...

qué bueno, esa brevedad, afilada como una aguja, qué regalo!

maliae

elmudo dijo...

Eres genial, genial. Lástima que, como eres psicólogo, no lo sabes.

chá dijo...

jaja tiene razon el mudito...

que suicidio más bello y grandilocuente...

Argax dijo...

Estoy empezando a pensar que debo arrojar todos mis muebles por la ventana y quedarme con una vela para alumbrar las noches de escritura febril. Estoy empezando a pensar que esto de la psicología no es más que una excusa que mi miedo ofrece para no entregarme a los brazos de la calle, para no dejarme morir entre cartones. Estoy empezando a creer que hay gente con los oídos afinados y las mandíbulas de serpiente: dislocables. Dislocables para reír, para deborar palabras más grande y más pesadas que ellos mismos, para gritar, sobre todo para gritar.

elmudo dijo...

Bueno, vale, que sí, pero no corras, joder, que no se va el tren. Ya llegará lo que sea...

(Qué carácter, por dios)