25 de septiembre de 2009

Sexo

Entré en tu casa.
Tras la puerta una fragancia metálica.

Entré en tu baño,
lavé la duda con ruido de acero sobre porcelana.

Me coloqué bajo tus escamas
tanteando respuestas a preguntas anárquicas.

Y amanecí despedazado.
Incapaz de ser aquello que buscaba.

6 comentarios:

Yo soy Joss dijo...

El segundo entré va sin tilde?

Víctor L. Briones Antón dijo...

Corregido.
Y aparte de la puntualización ortográfica, ¿Algo más que comentar?

elmudo dijo...

GRANDE GRANDE, V. Cada día más puro.

Arezbra dijo...

No busques fuera de las tuyas...quítate las tuyas primero para ir en busca de las escamas de otros...
Un abrazo

Café con Agua dijo...

Claro y conciso hasta llegar al final, despedazado... me encanta!

Me gustó leerte con un cigarrillo en mano compañero, Saludos!

Argax dijo...

Mudo, me alientas. A seguir leyendo mucho, a seguir escribiendo todo lo que pueda. No pares, no pares que me gustan tanto tus halagos como tu espuela afilada.

Arezbra, aun queda alguna escama perdida en los pliegues de mi piel de aquella época en que me arrastraba a ras de suelo y no podía ver más allá de las piedras frente a mi. Pero ya son pocas.

Café, ¿Cuantas veces nos habremos sentido despedazados? Demasiadas seguro. Una decepción completa de unas expectativas puede que poco ajustadas ya sea por meter las manos hasta el fondo en un cubo de sexo húmedo o por cualquier otra acción emprendida.
Un cigarrillo y continúo con mi tarde de Domingo.

Gracias a todos.