14 de octubre de 2009

El acerico de Gloria Fuertes

El corazón como un acerico.
Silenciadas las convulsiones
de tanta aguja enconada.

El corazón como un acerico.
Los latidos ensartados,
desangrados los suspiros.

El silencio ya me explico
de este motor remendado:
es necesario estar vivo
para poder ser desterrado.

5 comentarios:

theodore dijo...

El corazón resiste tanto alfiler como quiera resistir. Suelen ser muchos, que van dejando un reguero de suspiros mientras se dirige an destierro.

Sangre, sangre....qué nos pasa hoy con la sangre?

Un abrazo.

Arezbra dijo...

Cuanto más roja y espesa mejor..sangre pura para un músculo cubierto de sangre.
"A grandes males, grandes remiendos".
Un abrazo

elmudo dijo...

A mí no acaba de entrarme con suavidad, pero sí que lleva tu firma y eso es buenísimo; es tu voz.

de Avalon dijo...

...es necesario estar vivo...
para decirlo, para sangrar, para opoder morir, es tan...
me choca tu acercamiento a Gloria y me gusta.

abrazo.

maliae

Víctor L. Briones Antón dijo...

Theodore, la sangre es que es un hilo entre la vida y la muerte, la forma que tenemos de conectar y entender un poco ese paso del cien al cero, ese frenazo brusco. Eso y que está muy buena encebollá.

Arezbra, y sobre todo que fluya, que no se quede detenida en las venas.

Mudi, me quedo con lo de la firma y te aseguro que le daré un par de vueltas al asunto.

Avalon, es verdad Gloria era más suave en sus versos, más clara, presumía de sencillez, escribía como comía y respiraba. Yo soy más rebuscado, pero es que una palabra como acerico inspira a cualquiera.