30 de octubre de 2009

El mundo a los pies

voy de insomnio en insomnio
arrastrando la saliva
por avenidas desnombradas
hacia lugares ayer aun con ganas de verme

dejé de creer en los engranajes perfectos

traquetean con voz de óxido las palabras en la vía
y sólo hablan los árboles
y sólo escuchan los perros
el discurso del rostro incapaz de sorprenderse

dejé de creer que las colillas en la acera eran besos regalados

lo inevitable
devoró el resto de lógica en la cornisa
todo lo que se pudo resignar se resignó
y no veo a nadie curándose las heridas
inevitables
de las rodillas

dejé de esperar el chasquido de la semilla

lo increíble
aparece de repente en las mujeres aputargadas
en los seguros hombres con traje de ciénaga
en el padre que pasea hijos que no le pertenecen
por el filo de la costumbre
lo increíble
se hace carne de membrillo
al estrellarse contra el pulcro pecho hinchado
y el pan caliente de la abnegación
lo increíble
es que no amanezca decapitado

dejé un esputo cínico adosado al miedo

voy de desvelo en desvelo
esperando el estruendo de la ciudad anochecida
las sonrisas de los búhos mastican la esperanza
he llegado tarde