30 de octubre de 2009

El mundo a los pies

voy de insomnio en insomnio
arrastrando la saliva
por avenidas desnombradas
hacia lugares ayer aun con ganas de verme

dejé de creer en los engranajes perfectos

traquetean con voz de óxido las palabras en la vía
y sólo hablan los árboles
y sólo escuchan los perros
el discurso del rostro incapaz de sorprenderse

dejé de creer que las colillas en la acera eran besos regalados

lo inevitable
devoró el resto de lógica en la cornisa
todo lo que se pudo resignar se resignó
y no veo a nadie curándose las heridas
inevitables
de las rodillas

dejé de esperar el chasquido de la semilla

lo increíble
aparece de repente en las mujeres aputargadas
en los seguros hombres con traje de ciénaga
en el padre que pasea hijos que no le pertenecen
por el filo de la costumbre
lo increíble
se hace carne de membrillo
al estrellarse contra el pulcro pecho hinchado
y el pan caliente de la abnegación
lo increíble
es que no amanezca decapitado

dejé un esputo cínico adosado al miedo

voy de desvelo en desvelo
esperando el estruendo de la ciudad anochecida
las sonrisas de los búhos mastican la esperanza
he llegado tarde

5 comentarios:

de Avalon dijo...

no llega tarde quién llega a ver y entender lo que hay, las minúsculas abriendo o continuando la conversación, alguna rima subiendo alto alto como el memebrillo, de insomnio en insomnio, vivo y despierto.

un abrazo.

maliae

Arezbra dijo...

La noche...de colillas y mujeres aputargadas están llenas las casas de quienes duermen durante el día y subsisten en la nocturnidad.
Por cierto, también hay épocas de explosión creativa en tiempos de ir de insomnio en insomnio, aprovéchalo. De noche se ve con otros ojos, se ve sin luz...
De las mejores que he leído tuyas.
Un abrazo

Víctor L. Briones Antón dijo...

Maliae, no es que llegue tarde para entender, eso suelo hacerlo -a mi particular manera-. Es más bien que llego tarde para asumir ciertas cosas, uno tiene un límite en sus tragaderas.

Arezbra, yo creo que no duermo, que llevo siglos sin descansar, de eso habla también el poema de refilón.
Porque aunque cierro los ojos no suelo descansar bien, será que no se relajarme, será que guardo cosas dentro que no me dejan dormir, será que tengo mucho que hablar y que decir y no lo digo. Será, será...
Me alegro que te guste, por suerte o por desgracia, suelo tener más habilidad para la queja que para la visión positiva de las cosas.

Yo soy Joss dijo...

genial!, me gusta como suena, me gusta lo bien que sugiere, de primera división.

Víctor L. Briones Antón dijo...

Joss, pues yo estoy con que los últimos cuatro versos quedan muy cortantes y rompen un poco el rítmo, pero es que tampoco se me ocurre otra manera de expresarlo. Dejaremos reposar los garbanzos un par de noche en agua a ver si se ablandan.

Un beso.