7 de abril de 2010

Diminutos gestos

Diminutos gestos.
Diminuta estancia.
Diminutas horas para llenar
de abotargado deseo.

Tan cortas tus palabras
como profunda la sonrisa
cicatrizada en este recuerdo
amable, traidor de la verdad
última de dos cuerpos diminutos
condenados a parir distancias.

Diminuto, encogido, seco
el posible tú, el quizás yo,
la voz, resorte del tedio.
El trueno pedigüeño extendido
entre mi famélica fe
y tu respetuoso egoísmo.

Diminutos los dos
hasta acabar siendo sin rumbo
amortajados por los errores
que no quisimos permitirnos.