21 de mayo de 2010

Sin mi ironía

Sin mi ironía
ya me habría deshidratado.
Tengo la costumbre de llorar
sin haber mirado,
llorar de oídas
y penar con anticipo.
Por eso este mirar de soslayo,
y mis propias categorías:
porque si miro me canso.

5 comentarios:

theodore dijo...

Sin tu ironía tu espacio no sería tan magnético.

Sotes.

Yo soy Joss dijo...

Pos mira ya, so maricona! Al favor de pegarle al mundo un bocao ya!

elmudo dijo...

Si puedes no te escondas, sé honesto y no tengas miedo. (La prudencia y el miedo son dos cosas distintas que se parecen demasiado).

Y sobre todo muy tranquilo, seguro de ti mismo.

Total na ¿no?

elmudo dijo...

Y lo has dicho como dios: sin una palabra de más ni de menos, como a mí me gusta.

La poética es la exactitud, no los adornos. La elegía de Hernández puede parecer adornada, pero no: cada palabra está añadiendo algo que no se había dicho antes: no falta nada, ni sobra nada. Hace falta ser muy honesto para eso. por eso nos llega tanto.

Argax dijo...

Theo, sin mi ironía no sería yo.

Joss, pero es que para mi ese mundo del que hablas es como las habas cuando era pequeño, me daban asco.
Ahora las habas me gustan mucho porque las miro con otros ojos, lo que tiene que cambiar no es el mundo sino mi manera de mirar o la dirección en la que miro:

Por eso este mirar de soslayo
mirar con otros ojos
esos otros mundos aun no inventados.

Mudi, debo no esconderme, el miedo... mi experiencia me dice que no se puede vivir sin él y que casi siempre es el principio de algo excitante, algo nuevo, si se vence el miedo se empiezan a andar los caminos.
Talmente de acuerdo contigo en lo de la concisión poética, que ni sobre ni falte, que las palabras sean como un fogonazo que lo contenga todo lo que se quiere decir en un golpe de aliento.

Besos a los tres.