8 de junio de 2010

Adolescencia.

Siempre quiero volver a la adolescencia. Imposible. Entonces observo, para sustituir el deseo, a los que andan zarandeados por las calles, a los que llevan la erección en la mirada, la confusión pintada en los gestos, la tinta de la distorsión penetrando en el cerebro: el engaño del querer es poder.

Observo como rechazan la vida por impura, por fea, condenados a aferrarse a los latigazos de belleza que logran hurtar entre los resquicios del camino pautado. Todo lo demás es consumido por la mandíbula de la inercia, por el personaje escrito y oculto, como una maldición, en el corazón de miga del pan bajo el brazo.

Siempre quiero volver atrás. Imposible. Ya estoy predigerido, la carne reblandecida, lista para ser consumida, predispuesta a consumirse.