30 de junio de 2010

Hilos

Descubrí los hilos
atados a las muñecas,
dejé de confiar en las manos
como buenas herramientas.
Pensé en amputarlas,
donarlas, dicté sentencia
de extradición; que las adopte
quien para algo las quiera.
Descubrí los hilos,
renegué del gesto más humano:
dedos cerrados sobre objetos,
atenazando ideas, diana
de una voluntad en serie.
Hilos atándome al ciclo
de la existencia sencilla,
a un hombre confiado,
constructor de andamios,
seguidor de inercias.
Hilos a prueba de dientes,
manos aún funcionando,
extrañeza de ser uno solo
el que tira y el desplazado.