17 de julio de 2010

Vías

Ahora sé por que de niño me gustaba jugar en las vías, profusión de piedras, excitación al levantarlas una a una sin saber que había debajo. He tenido que hacerme mayor y borroso para saber de la preferencia de lo bello por dormitar debajo de las piedras, como los escorpiones.

Pero soterraron la vía y tampoco, de no haber desaparecido, tendría ya mucho sentido jugar allí pues ninguno de esos niños que iba conmigo entonces hoy existe y porque olvidé como se juega.

Hoy sigo buscando lo bello, pero las rocas de ahora, tan pesadas, ya no quieren ser levantadas, ya no hay magia ni sorpresa, lo sencillo ha sido pervertido y todo se dobla y se carga de mente. Hoy instalado en la incoherencia de situarse en dos tiempos distintos: el hacer y el conocer.

De niño no podía evitar buscar, sin un objetivo claro, curiosidad desbordada y tardes enteras esquivando trenes, saludando rostros tras cristales, acuclillado, las rodillas obedientes trabajando sin ninguna queja.

De mayor sé lo que busco pero me doy cuenta de que mi cuerpo no conserva memoria de los movimientos necesarios. El cuerpo manifestándose bajo la batuta del crujir de rodillas.

5 comentarios:

elmudo dijo...

Muy bien; mucho mejor que los erráticos versos.
Parece simplemente el inicio de un libro, y uno espera más.

Víctor L. Briones Antón dijo...

No es que no aprecie mucho tu comentario, pero ya sabes que uno, desde su neura de cuatro habitaciones no puede evitar ser picajoso: erráticos versos?

Argax dijo...

Supongo que hablas en general y yo me lo he llevado a mi terreno. No tengo remedio y además hablo sólo en los comentarios del blog, un caso vamos...

Arezbra dijo...

Querido Víctor, completamente de acuerdo con "elmudo" y decirte, que no sólo escribes para comentarte tú mismo. Hay quien lee, y no es capaz de añadir nada más.
De todo lo que he leído en este rincón inmenso de poesía es lo que más me ha gustado. Tengo el vello de punta y creo que a la Soledad que estoy atendiendo como clienta ahora mismo se le ha erizado un poco también.

Después de leerte me dan ganas de escribir. Me pasa siempre.

Un beso de undécimo retorno! y no sigas creciendo hombre, sigue doblando las rodillas sin percibir el crujido.

Argax dijo...

Arezbra, sé que no estoy sólo a pesar de que no haya comentarios, ni siquiera es la razón principal de la existencia de este rincón la posibilidad de ser comentado. El mudo para mí es un consejero sabio y su opinión digna de tener en cuenta, de ahí el monólogo de arriba.

Pero vamos, que aquí escribo para dar independencia a las letras, que no se queden encerradas en las libretas.

Es tan bonito lo que dices, esa conexión entre lo que escribo y tus ganas de escribir, eso es literatura, conexión y puertas que se abren.

Un abrazo y un beso.