24 de noviembre de 2010

Distancia

nuestra distancia comenzó
cuando gritaste palabras construidas para ser susurros

distancia
predecible y coja
acercándose mientras me tapo con el calendario

comenzó
como una grabación reproducida de noche bajo mi almohada

continuó
alimentándose de la ceguera de mis dedos seniles

terminó
contigo llamando para advertirme de tus ganas de morir.

distancia
dulce con pata de palo
parada frente a tu alegría apenas disimulada

4 comentarios:

theodore dijo...

Las distancias disfrazadas de cercanías duelen tanto...

Un besote.

Víctor L. Briones Antón dijo...

Duelen, sobre todo cuando descubres que has confiado en algo que no existía.
Hay que saber medir las distancias, saber dar la confianza que cada uno se merece.
Obviamente este poema es muy personal, de una época en la que perdí el metro.

Besote para tí que estás en todo primor.

callejera dijo...

Creo que los dos primeros versos ya lo dicen casi todo. Muy buen poema, sentimiento puro.

Te seguiré leyendo por aquí también.

Víctor L. Briones Antón dijo...

Callejera, sucede mientras escribes muchas veces que esos dos primeros versos contienen el resto del poema, pasa muchas veces, después sólo tienes que aclararlos un poco o valorar si con esos dos versos está todo dicho.

Gracias por tu comentario y estás en tu casa.