30 de noviembre de 2010

Tres perros y un destino

El chiste del moreliano, el murciano y el sevillano.

Se reúnen los silencios
para decirse separados
en un salón de humo
invadiéndose las mentiras.

Uno ronca truenos,
otro aviolina jamones,
y yo sólo bebo.

Los silencios alimentan,
diplomáticos, al país
enfocado por su ironía
mullida y deseada.

Un Livingstone supongo
de paso, de vuelta, apasionado.
Un Huckleberry río arriba,
pecho esclarecido y arrasado.
Un Horla críacuervos
y te sacarán lo inesperado.

Silencios elocuentes
entre afanes y espinas,
planes y cielos abiertos
sin minas. Dos espasmos
de genialidad espoheráldica,
de escudos de espuma;
una trinidad en suma:
mis excusas sabáticas
y sus contextos dispersos.

Para Negrete y Fermín.

4 comentarios:

Yo soy Joss dijo...

espoherálidica?

qué es eso? eso no es ni pronunciable...


oye, dime que poemas me has escrito a mí, que se me pasen los celos...

Víctor L. Briones Antón dijo...

Juas, no es pronunciable porque hay que corregirlo querido. Gracias que se me había pasado.

A ti, Otelo califal, te he escrito y te escribiré. Pero cada cosa a su tiempo. Tu dame razones, inspírame...

elmudo dijo...

Una vez atravesada la densa bruma de envidia que alguien ha puesto por aquí, digo y proclamo que está bien, pero que se te han olvidado un trozo de mediterráneo y una buena tarde de sol de septiembre, que nos pusieron amablemente en nuestro sitio.

Gracias, sevillano, hijo, qué bonico eres. Y el J también. Y el P, que está mu callao ahí en su cocina.

Víctor L. Briones Antón dijo...

Cierto fermín, pero a mi la tarde de sal, cervezas flotantes, porros que se apagan y calma, mucha calma, me llama más a la prosa. Ya sabes un hecho concreto, con tres personajes y una acción.

Aun hay arena en mi coche de ese día.

No olvides que tu te lo mereces, esto y más huertano en las alturas.