9 de diciembre de 2010

Tierra


Hoy que hace sol mi sitio está en un parque entendiendo el borboteo de la tierra que tardará aun varios días en secarse, observando sus escamas fangosas de anaconda enfurruñada. Dan ganas de palpar la tierra después de un tiempo prolongado de lluvias. Plantar la mano abierta en el lomo resbaladizo del reptil y estampar luego su negativo en todos los muros.
La tierra quiere secarse y volver a su discurso de siempre, él que aprendiste a no tomar muy en serio, palabras de polvo y carencia. Como las advertencias de un padre: no llegues tarde, no bebas, no salgas, quédate aquí protegido y seguro.
Entonces ya sabías, niño aun, que el mundo y la voz de la tierra seca no tenía mucho que ofrecerte. Por eso salías para inventar la lluvia que lava la realidad, los parques, te mojabas por dentro con el esmoquin de adulto arrastrando. Con las costuras abiertas, salías a buscar anacondas entre la grama ahogada, a desollar pieles de fango y descubrir la carne que late debajo, carne que aparece sólo si la invocas, carne que es tu carne.
Hoy, después de un periodo de lluvias prolongado, sigues yendo debajo de la copa del ficus gigante, calamar monstruoso que sin embargo tiende sus tentáculos amables para que te sientes sobre ellos, inclines la cabeza y dejes gotear tus ideas. Sigues escuchando tu voz rebotada en los azulejos de los bancos, rumor de otras realidades.
Hoy sol que no seca, que no agrieta las palabras que inventan, después del bostezo, usando tus bocas y tu sangre, una tarde que no existía y que ahora se extiende ante ti, pidiendo ser completada.

10 comentarios:

de Avalon dijo...

La tierra seca, sin agua que le de la flexibilidad del barro, la caricia, la vitalidad de la seda.


Ese banco y ese ficus... te contaré.

Víctor L. Briones Antón dijo...

Ya sabiendo la historia del ficus y el banco tenemos algo más que nos une: momentos de alivio en bancos de azulejos.
En cuanto a los Ficus, entre sus raíces me he emborrachado, he vomitado bilis y otras cosas, me he acurrucado a la fresca, me he sentado a leer, todo entre esas raíces que son tan acogedoras.

Hay que aprender a sacar palabras de la tierra seca, o al menos a leer entre líneas y no echar mucha cuenta al polvo del suelo reseco.

G-boy dijo...

Vaya, tu escrito me recordó un día X de hace años, que tuve oportunidad de contemplar un gigantezco Magnolio!...en fin, lindísimo escrito y gracias por pasar, siempre bienvenido ;).

AntWaters dijo...

jajaja, sí que parece un calamar gigante; me has recordado al comienzo de "las olas" de la Woolf, porque los niños observan el mundo y todo es misterioso, y hay animales monstruosos por el jardín :)

Bsos cuando llueve

Víctor L. Briones Antón dijo...

G-boy, es que los magnolios también tienen mucho de animal mitológico, de bestia amable.
Los ficus son selváticos, los magnolios gigantes amables.

Ant, pues eso un niño, que no piensa, que quiere cosas sencillas pero las quiere ya, ese es el que ha escrito este texto.

Romek Dubczek dijo...

Un bonito texto, muy poético. El arbol impresionante. Me gustaria imaginarme ahi sentado pero seguro que no acabo de cogerle la postura jejej
Un abrazo

Víctor L. Briones Antón dijo...

Un poco incómodo si que es la verdad, pero para construir un texto que evoque no veas si sirve...

Un placer verte por aquí.

Abrazo de vuelta

la MaLquEridA dijo...

El árbol dubitativo no sabe hacia donde dirigir sus ramas y las abre para todos lados a ver si alguna encuentra el camino correcto.

Víctor L. Briones Antón dijo...

Malquerida, para mí, en esta mente llena de símbolos, como todas, el árbol jamás duda, sabe lo que es desde que cae semilla al suelo, o desde que el hombre lo pervierte trayéndolo y llevándolo por los jardines de sus ciudades de naipes, él sabe lo que quiere, si es que es capaz de querer, porque a mí siempre me pareció que los árboles no desean nada, se limitan, con decisión a completarse.

Por eso nos arrimamos a ellos, para ver si se nos caen lo deseos y podemos avanzar con esas botas del gato del cuento, avanzar a paso ligero, con la impaciencia de algunos, mi impaciencia.

Anónimo dijo...

hola Víctor, me encantan los ficus, son monumentos vivientes, y me gustaría utilizar tu foto para mis creaciones con photoshop. No gano dinero con ello, pero aun así creo justo que lo sepas y contar con tu permiso si no tienes inconveniente. puedes ver mis fotos buscando en google vicentsoano flirck. gracias, me gustó también tu obra literaria. un saludo.