14 de diciembre de 2010

Dar la espalda al dolor

No acabo de acostumbrarme
aséptico como soy
mírame y no me toques
a que la muerte me pise los talones
ni a medir las lágrimas por galones
ni a sufrir porque se me de bien

No entiendo, no puedo
acompasarme al latido irregular
a las heridas cerriles que no cierran
ni dejan olvidos perfumados
a los gritos abiertos en canal
pero dormidos con cloroformo
a la isla de leprosos encantados

No quiero quedarme si no me mienten
no quiero sufrir si no lo elijo

No acabo de acostumbrarme
a los retales de piel sin encallecer
por ahí asoma la muerte
y la muerte no existe

No quiero quedarme si no me mienten
no quiero dejar a la verdad entrar

No acabo de acostumbrarme
a esta naturaleza llamando a filas
a tener debajo de mis pies un camino
a notar los finales y las encrucijadas

No pienso quedarme si no me mienten
acostumbrarme a la cara arrugada del mundo
no pienso, con eso, suficiente.