14 de febrero de 2011

Siembra

A las personas es imposible educarlas. Se resisten a ser lo que otros les dicen tienen que ser. A las personas hay que sembrarlas, dejar caer lo que uno siente como conocimiento sobre sus sentidos y esperar.
Hay que saber que jamás recogeremos los frutos que dejemos en su tierra, no nos pertenecen y ni siquiera se parecerán a los que cosechemos para saciar nuestro hambre. Algún día, si aquellos que consideramos fértiles, permanecen a nuestro lado, podremos descubrir nuestra mano en sus frutos. Eso debería bastarnos.