1 de abril de 2011

Estación


Se incendia el mandarino de verde tierno en mi ración individual de naturaleza y me peleo con los pulgones que quieren devorar ese fuego, para ellos tan dulce y que a mi me hace sentir como un cocinero con guantes de boxeo. Me encaro con las razones contundentes de la grama que cubre el pudor de la tierra blandiendo como único argumento el frío permanente de mi piel. Pero apenas alcanzo a distraer su avance de monstruo informe, sólo puedo apretar los dientes para que la marea de hierba y flores no me inunde. Pero siempre encuentra un resquicio por el que colarse hasta lo más recóndito de mi invierno, para hacer que todos los escorzos y los esqueletos de lo que permanecía muerto se revistan de vida nueva.

Miradme, como cada año sucumbo a la prohibición estúpida de no hablar de la primavera, repitiendo así cada estación la derrota del hombre ante lo que le trasciende.

5 comentarios:

de Avalon dijo...

Derrota? quizás...

pero el mandarino persiste, y tú, no te digo.
:)

elmudo dijo...

Sí señor, cómo te vas afinando.

Romek Dubczek dijo...

La primavera no necesita palabras :)
un abrazo,
Romek

Thiago dijo...

jaja Tienes razón, es que es inevitable no sucumbir a esta explosión de vida y color, algo se cuela y empapa nuestra alma de savia nueva...

y ahí vamos, jaja


Bezos.

Argax dijo...

Derrota Avalón, derrota. A mi me enseñaron que en esta vida hay que ser un ganador, tener huevos hasta para ganarle a la primavera, menos mal que con la edad que me voy dando cuenta con la edad de que las derrotas en sí no son nada, ni malo ni bueno, son eso, finales.

Mudo, se afinan mis letras, mi tripa cada día está más hermosa. Pero gracias, hombre, gracias.

Romek, no las necesita, pero las provoca de una manera que pocas cosas pueden, y a mi me obsesiona, como digo en el texto hablar de ella sin caer en lo ya dicho, es decir, persigo un imposible, pero es que es la primavera...

Thiago, pues a empaparse toca, de primavera y de todo lo que haga falta, un besaco tío.