29 de abril de 2011

Diminutillos. Atleta.

Miedo.

Llegar a la meta, subir al podio y después el olvido y el fracaso.


Realidad.

Desperté en la pista, seguía corriendo y no había nadie que quisiera adelantarme. Empecé a buscar el ritmo adecuado.


Plenitud.

Aumentar las distancias. La meta dejó de ser el objetivo, se convirtió en una consecuencia madura.

3 comentarios:

SRO dijo...

si: yo también he pensado en todo eso:
dejar de pensar en la meta como un objetivo, como algo que se aproxima a toda velocidad y asumir otra meta sin corona, sin laureles, sin olvido...
porque nadie estará ahí para verte
entonces, porqué tendríamos que tener ninguna prisa?
incluso ya queremos que no llegue
iríamos hacia atrás si pudiéramos
y aún así nadie quiere rebasarnos... jeje
porqué será?

esto son digresiones del corredor de fondo -en mi caso fondón-
pero no puedo resistir la visión de una liebre
me pongo a sufrir detrás de ella, la persigo y echo los higadillos
de hecho me acabo de comprar unas zapatillas

Thiago dijo...

Hay qué ver lo que te ha inspirado una pista de atletismo vacía, jaja. Eso si, no se puede tener miedo a triunfar por el fracaso posterior. Es como no querer amar por miedo al fracaso posterior. Yo creo que siempre hay que arriesgar y triunfar, que luego dios dira´, ajaj


Bezos.

Víctor L. Briones Antón dijo...

SRO, yo es que estoy detrás de la liebre y cuando la trinco enseguida me invento otra, el caso es seguir corriendo como si no existiera el mañana, después pues claro me duelen las neurosis, el hueso cuqui y hasta la roña de las uñas.
Nada sienta mejor a la intención de un hombre que unas zapas nuevas.

Thiago, la verdad es que inspiran más las calzonas esas de los corredores de fondo, las de telilla fina que permiten ver, una vez sudadas las ingles y el muslamen como campanea el premio gordo del corredor en cuestión.
Y hablando de cosas serias, será que me estoy volviendo nihilista o algo peor pero es que yo cada día creo menos en eso de triunfar considerado como reconocimiento externo.
Esperaremos a ver qué dice ese dios, se quedará callado, como siempre, que se moja menos que Suiza en las guerras.

Preparados, listos, besos...