29 de abril de 2011

Unos pocos saben.

Aquí pocos tienen
valor,
y muchos
Deben morirse de miedo.

Aquí pocos crean
un lugar,
y muchos creen
merecerlo.

Muchos Obedecen o se rebelan.
Muchos mueren.
Pocos opinan y ninguno digiere
que son sus manos
realidades con consecuencias,
verdades breves,
principio de ojos hambrientos.
Sus manos
para ver y amar
a ese cuerpo intuido,
soporte satisfecho de desacuerdos,
orgulloso de su dolor,
suspicaz con su euforia.
Ese cuerpo de manos firmes
capaz de modelar un mundo
y aplastarlo si lo apura,
capaz de amasar futuro
sin pensar en el fruto,
en la palmada blanda.
Cuerpo capaz de sobrevivir
a todas las obligaciones ajenas.

2 comentarios:

de Avalon dijo...

por qué tus textos siempre me obligan a pararme a pensar?
por qué siempre me parece que sé... i al instante me digo, espera un poco...
me gustan la incertidumbre ante las cosas que leo, me hacen, me obligan a poner la carne en el asador y me obligan a pensar más...


ufff, casi es sábado.

;)

Víctor L. Briones Antón dijo...

Porque en realidad no dicen nada y tu te empeñas en buscar significado... juas.

En serio, me sucede a veces que hasta yo tengo después que pensar en lo que he querido decir, eso tiene su vertiente mala evidente, que no me he expresado con claridad, que no he dicho todo lo que tengo que decir, y su parte buena, que de la reflexión de esa duda siempre nacen otras cosas nuevas.
Además, en el fondo, lo que está escrito de forma críptica produce el efecto que comentas, ahí hay algo piensas, y te metes con los cuernos por delante para desentrañarlo, es una sensación agradable buscar así tu mensaje en un texto.

Sábado dices... Lunes ya, y yo con estos pelos y sin el mantoncillo planchao para ir a la feria.

Bersos.