29 de abril de 2011

Unos pocos saben.

Aquí pocos tienen
valor,
y muchos
Deben morirse de miedo.

Aquí pocos crean
un lugar,
y muchos creen
merecerlo.

Muchos Obedecen o se rebelan.
Muchos mueren.
Pocos opinan y ninguno digiere
que son sus manos
realidades con consecuencias,
verdades breves,
principio de ojos hambrientos.
Sus manos
para ver y amar
a ese cuerpo intuido,
soporte satisfecho de desacuerdos,
orgulloso de su dolor,
suspicaz con su euforia.
Ese cuerpo de manos firmes
capaz de modelar un mundo
y aplastarlo si lo apura,
capaz de amasar futuro
sin pensar en el fruto,
en la palmada blanda.
Cuerpo capaz de sobrevivir
a todas las obligaciones ajenas.