14 de junio de 2011

No está muy lejos ese día

Tu pose orgullosa de magnolio condenado a un arriate, avenida principal en ciudad de provincias. Y aunque no lo pretendas destacas. Sobresales entre el marasmo de experiencias erosionadas porque aunque tus flores como puñetazos blancos, como palomas desaliñadas, agonizan bajo la calima de una primavera envalentonada, aunque tu tronco aparece renegrido, yo sé que tus raíces no te anclan a este empobrecida manera de habitar el mundo sino que se extienden bajo tierra hacia todos esos lugares a los que perteneces y que no son esta catedral vieja construida a retazos ni esta tierra cansada de exclamaciones, Oh Beautiful!, y orines nocturnos.

Tú esperas, como yo, paciente, ese día que nadie se atrevió a profetizar: el día en que los árboles caminen.