28 de octubre de 2011

Diminutillos

10.

Cada mañana
hacíamos la calma
para después desbaratarla.

10 comentarios:

G-boy dijo...

Yo por eso dejé de hacerla jejejeje. Cariños.

Alforte dijo...

Lo mejor es hacer la guerra para luego firmar un armisticio de besos.

Bste

maliae dijo...

qué bien eso de desbaratar la calma, me ha saltao un rayico de sol en tolojo... :p


bersos.

Argax dijo...

G-boy, la calma o la cama?

Alforte, Eso que dices sería el diminutillo inverso o espejo al que he escrito. Algo así como:

Cada mañana
palabras de mortero
a media tarde acalladas.

Maliae, es que hay que mantener las buenas costumbres. A mí de estos versitos improvisados me gusta que lo mismo te los pones del derecho que del revés, según el ánimo la calma es deseable o detestable.

Bersos para todos que yo invito.

Doloralfa dijo...

Tan sutil como maravilloso,breve, de un trago,y con mil tragos de estos haces una vida,a golpes de sentir haciendo poesía sin saberlo...
Gracias por compartir tus escritos, un abrazo y espero en breve poder actualizar mis letras y estar más activo por estos rincones.

Víctor L. Briones Antón dijo...

Me agrada especialmente leer eso de sutil. Te leo Doloralfa.

Duc de Charlus dijo...

Lo copié en la pizarra de mi cocina, que por su ubicación, la leen todos los que entran a casa. Me gusta! Es un buen disparador de ideas o de viejos recuerdos. Merci!

Víctor L. Briones Antón dijo...

Pues todo un honor, espero que cumpla la función que le has encomendado, que haga de catalizador de ideas, esa es una de las funciones de la poesía no?

Un beso.

María dijo...

¿Para qué hacerla cuando luego se va a deshacer?

Me gustó descubrir tu blog.

Saludos.

Víctor L. Briones Antón dijo...

Porque nos quedaríamos sin las dos acciones: hacer y desbaratar.

Gracias por pasar maría, aquí estaré para que me sigas leyendo.

Un saludo.