4 de marzo de 2013

diminutillos

Imagen tomada de google
28.

He sorprendido a los jacintos
mintiendo, hediendo, callando.

Se avecina primavera árida. 
Ver gruñir una flor
no puede ser buen presagio. 

4 comentarios:

Alforte dijo...

UFFF mal está la cosa para que las flores se vuelvan gruñonas, conocida es la fama de los narcisos de ser muy suyos, indecisas veletas las margaritas pero esta irascibilidad de los jacintos la desconocía.
Bsote

Amando García Nuño dijo...

Ya va siendo hora de que las flores gruñan, en vez de ponerse rimel y aromas de laboratorio. Adelante las primaveras áridas.
Un abrazo.

Víctor L. Briones Antón dijo...

Alforte, sabes, los jacintos normalmente son hasta charlatanes y muy triviales en su parloteo, lo inundan todo con la fuerza de su voz, pero se desinflan pronto. Pero este año, este año, los he notado airados, enfadados, huraños. No es que hayan dejado de ser bellos, pero parecen muy jartos ya.

Amando, Pues pisemos con fuerza en esas primaveras áridas y escuchemos como lo amable se agria. Comprendamos y reaccionemos.

de Avalon dijo...

Ya pueden estar jartos, ya... aunque siempre los he sentido más como las rosas... aquelo de mucho ruido y pocas nueces.
Pero si gruñen, los entiendo más .

besos, caballero.