5 de noviembre de 2013

Secreto

Para Fermín.
Mi tutor del método Stanislavski.

He descubierto un secreto:
da igual lo que digas o hagas,
lo que pienses o muestres,
lo que sufras o rías.
Tus regalos, tus gestos, tu luz,
tus interruptores interrumpidos.

Un secreto, casi una trivialidad:
es lo mimo arriba que abajo
y al carajo se llega igual
si vas sólo o por encargo,
igual si tus pies mandan
o dictan esos sesos zarandeados.
Da igual mirar que esperar,
hacer que ordenar acciones
en cajas taraceadas de ideas.
Da igual el desorden que la simetría,
quién agredía a quién si todo es herida,
mandar poner cofia a los monos
o sangrar la obediencia por los ojos.

Secreto desvelado:
vivir es actuar,
comportarse no es lo más humano.
Vamos de domingo
disfrazados a que nos barajen,
manejen, controlen, alejen...
Muchos verbos nos tejen
y los digo con la boca llena
de dudas, sorpresa y prepotencia.

Me encontraron fuera del traje
que me lleva o que llevo
despellejando un misterio:
vivimos sobreactuados, sin guión,
sin vestuario, sin papel y sin secretos.