22 de abril de 2014

Buenos lugares.

El silencio.
La calma.
La soledad.
Buenos lugares.
Los bares donde me inventé,
alacenas repletas de latas sin etiqueta.
La cama sin descanso,
el futuro
o el pasado y su pátina.
Las librerías melladas,
el hambre sin ansia,
el café y su órbita,
brazos y sexos;
incluso besos.
Papel de estraza,
papel de pared
para que la pared no caiga.
Fritos variados,
variadas las gentes y sus bocas;
tuercas, las mínimas
y finales siempre abiertos.
Estar cerca y oír risas,
música bien elegida, bien mezclada,
música indiscutible
y ese suspiro asesino del día.

Una cara parecida a esta,
con más barba y más canas,
una cara amable,
con predisposición al olvido,
con frente de arrugas planchadas;
despierta, dispuesta, desenredada.