29 de abril de 2014

I want to belive


Y yo un apartamento en la playa no te jode
Una madre anónima. 

En mi parte alienígena.
En la boquilla que deja escapar el aire de mi parte alienada.


En las cosas reversibles:
vómitos, situaciones y calcetines.
En las cosas revisables:
las condenas, la presión de las ruedas y de las palabras.


Con todas mis fuerzas,
que el engaño cuesta levantarlo,
creer que esa cara es de cansancio,
que ese cansancio es de ir a algún lado
y no de empujar la rueda del molino.

Decir mañana un poco más cerca de lo que soy.
Y negar, claro, el derecho de tu cara y tu cuerpo para mentirme.


Belive en que engañar es mal menor necesario.
En tus adornos piadosos
que son como cebar hasta San Martín
esta omnívora esperanza.


I want to belive,
darlin,
que me entiendes cuando te hablo por señas
para decirte que te vayas a arbitrar otra angustia.


Pero sobre todo
creer
que con palabras
reales, inventadas o de Plutón
se puede recuperar la cordura
o dejarla ir;
que con esas justas palabras
queda zanjada la cuestión
y ya solo hay que sembrarla y abonarla,
invocar a la lluvia
y esperar
ese gran paso para la humanidad
que puede ser mañana o nunca;
ahora o mientras llega la comanda.
Esperar, ir tirando, ir creyendo,
ir queriendo.
Desear estar aún aquí cuando
ese pedrusco suelto de razón
entre furioso en la atmósfera
y extinga los dinosaurios.

2 comentarios:

Antonio Fernández López dijo...

Gracias por tu visita. Te la devuelvo con gusto y te invito a que nos intercambiemos comentarios. Un saludo

Víctor L. Briones Antón dijo...

Nada hombre, siempre hay que estar atento a las cosas que aportan. Un saludo y nos comentamos.