24 de mayo de 2014

Uno menos en la pila de libros pendientes

Nota aclaratoria: si llegas aquí comprobarás que el contenido del texto no se corresponde con el título del post. Al seguir avanzando esta sección se me fue de las manos y tuve que cambiarle el nombre porque de «micro», nada de nada, me empezaron a salir unas reseñas formato biblia que para qué te voy a contar...

 

Seguimos con los estrenos. Os presento la sección Micro Reseñas. Bajo este título, con esta etiqueta y en esta pestaña vais a encontrar los libros que voy leyendo y que por la razón que sea me dejan poso, se quedan, me apasionan, me zarandean los andamios y ............ (rellenar línea de puntos al gusto)


Intentaré explicar el por qué de esa pasión. Pero en pocas palabras. Intentaré de alguna manera transmitir mi entusiasmo por lo que acaba de salir de mis manos y aun busca ubicación en mi cerebro. 

 

No encontraréis aquí críticas negativas. No es mi intención guiar a nadie. Tampoco la objetividad estará entre los preceptos que acataré al hablaros de lo que voy leyendo. Buena literatura, pasión y ese regusto a idea con enjundia que queda después. 

 

Así que sin más vamos a por la primera obra. Se trata de:

 

El Hotel New Hampshire
John Irving
Tusquets Editores. 457 p.

Una novela sobre la pérdida. Sobre diferentes adaptaciones a pérdidas importantes e inevitables. 

Los Berry son una familia. Son un cuerpo homogéneo que se enfrenta a los golpes sucesivos de esas perdidas. Un cuerpo extraño qué funciona, porque lo convencional no es lo correcto. Un cuerpo que vive tres actos en la obra: uno primero que es circense, un segundo operístico y, para terminar, un tercero en forma de cuento amable solo en apariencia.

Novela que mezcla humor absurdo y drama diluido, siendo la textura resultante homogénea, suave y agradable como el gazpacho de la abuela. Mezcla muy del gusto del autor que se deleita al presentarnos un mundo caótico, alocado, lleno de personas que se hablan pero no se entienden, no con las palabras. Irving que nos instruye sobre lo inconstante que es nuestro entorno y que también nos habla de otra manera de malentenderse: el sexo, otro entorno mutable e incomprensible en apariencia. 

Conclusión: Lo patético siempre flota, así que tenemos que buscar soluciones bajo la superficie. 

«Seguid pasando de largo delante de las ventanas abiertas».






2 comentarios:

un-angel dijo...

Yo de este hombre he leído esta que reseñas, "La epopeya del bebedor de agua", "Una mujer dificil" y todos me gustaron mucho y son libros que me apetecería volver a leer. Me gusta como cuenta las cosas y me gustan los personajes que crea.
Aunque ahora que hay nueva entrega circulando del John Connolly, no voy a perder el tiempo con revisiones, jajaja...
Un abrazo grande, guapo, cuídate mucho y ánimo con el calor y el dejar de fumar ;)

Víctor L. Briones Antón dijo...

Yo llegué a Personas como Yo, después de años de la lectura de Una Mujér Difícil, que me encantó, y claro pues ya después seguí con Irving, que se lee fácil y es ameno pero que tiene un hondura a la hora de tratar la diferencia y los sentimientos que me fascina.
No hace falta revisitar, si Irving tiene también mucho escrito, hay que compatibilizar y sí, yo también voy a tope con Connolly, mi próximo es Los Hombres de la Guadaña.

Y nada más ni menos, "la caló" pues será más o menos a misma que todos los años, se combatirá con abanico, gazpacho y sombra. Saliendo a pasear para buscar la fresca que se fue y que no volverá hasta bien entrado septiembre. Y lo de el hombre chimenea pues ya lo llevo bastante bien, me queda poco para no pensar en cigarrillos, lo noto.

Un besazo y como siempre, es un gusto tenerte por aquí.