24 de junio de 2014

Gracias

Por enseñarme mi amor,
por poner a punto esta máquina
que, como mi primer coche
destartalado,
solo arrancaba cuesta abajo
alimentado por la inercia.

Por no irte nunca,
por morir conmigo acompasado,
por nuestras vidas insignificantes
inflamándose
viendo este amor grande
cubriendo las circunstancias.

2 comentarios:

un-angel dijo...

¡¡¡que precioso....!!!
hasta se me ha salido la lágrima, en serio, bufff

Víctor L. Briones Antón dijo...

un-angel, pues chico, me alegro de haber removido algo por ahí ;), gracias.