4 de junio de 2014

Uno menos en la pila de libros pendientes

Canto Rodado

ElMudo





A punto de irse decidió que ya es más de lo que la mayoría consigue en una puñetera vida así ni muy larga ni muy corta. Aceptación e inteligencia, eso hay en este libro.



Al final del libro un relato breve que se nota que es del mismo que escribe los versos porque tiene la misma voz, como si el poemario hubiera sido escrito por ese narrador del relato final.



Mucha calidad, mucha sinceridad y mucha universalidad. Solo con eso ya estaría bien, pero es que además hay humor y humo para señalar el fuego de esa persona que se consume en un mundo que está arrasado y chamuscado, pero que no está mal del todo.









Tengo que aceptar ponerme ropas que no quiero

Tengo que aceptar cambiarme la mirada

y aceptar amanecer aún vivo, pobre Prometeo.

Tendré que dejar de escuchar silencios.

Tendré que dejar de oler cosas que no existen

Y dejar de anticiparme a lo que no entiendo.

Tengo que aceptar que me hundo porque peso.

Voy a tener que andar clavándome estacas.

Ahora parece que me quedó claro:

Tengo que aprender a amar lo que me mata

Solo para vivir, para vivir solo.

Total, nada.



POBRE PROMETEO