27 de septiembre de 2014

Condicional

El condicional es para los timoratos, pero para mí es una ventana desde la que apuntar con la escopeta de plomillos a los perros rabiosos. El condicional es un refugio, pero para mí es un espeto de pollos girando como un pensamiento recurrente ya churruscado. El condicional es la oportunidad del que nunca supo ser oportunista.

Mirar acercando el futuro. Siempre se corre el riesgo de permanecer igual de catatónico. Entonces la posibilidad se convierte en angustia y los perros comienzan a escalar la torre. Entonces los pollos reviven y vomitan su relleno de reproches.

Se trata de cajas de bombones sin abrir, de mañanas donde uno consigue despertar temprano sin el gallo encerrado en el dígito. De la duda de cada día sobre qué haré de comer o de la certeza de que detrás de la última urbanización abandonada aún espera una forma personal de hacer las cosas.

Se trata de habitar un futuro sin entonces.

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