21 de septiembre de 2014

Cosas que me apetece hacer en Córdoba con mi mono

Veréis, a mí me educaron para ser uno más, para no destacar y sin embargo, como a todos, por lo bajini, me hablaban de algo tan peregrino como el éxito.

Hoy, tras ya unos cuantos años de desaprendizaje que comenzaron el día que me di cuenta de que mi jaqueca no era porque me hubiera comido de una sentada un paquete de salchichas sin quitarle el envoltorio de plástico sino porque se me estaba despertando la conciencia. Hoy, que aun no tengo muy claro mi criterio más allá de lo que me dicen las tripas y ese músculo que ya no me atrevo a llamar corazón, porque el corazón es eso que aparece en las tapas de los libros de poesía babosa. Hoy que mi pobre patata sabe que no todos los latidos sirven para lo mismo, puedo por fin decir que voy obteniendo resultados en ese afán que es entrar en la jungla a machetazos y encontrar un mono con monóculo que fume en pipa y que hable con acento de Valladolid. Ese mono se llama Conciencia, claro.

Desde que encontré a mi primate me he vuelto un tipo desganado. Algunos me dicen que soy bastante flojo. No entienden que me interesan muchas menos cosas que antes y que lo que ahora llama mi atención no tiene luces ni emite sonidos pertinaces, persistentes y perfumados.

Ahora mi mayor afición es esperar asomado a las ventanas a que lleguen las cosas que hacen que mi patata vuelva a ser un corazón. Una de esas cosas es la poesía. Empezamos regular llamándole cosa a los versos, pero yo sigo adelante que esta entrada va a adoptar apariencia de flujograma a la de tres...

La poesía → Cosmopoética → Anónimos = agüita clara del río para lavar esta cara de prosa ultra-realista que se me estaba poniendo. 

 
Pues sí queridos y escasos lectores, todo el preámbulo no ha sido más que un paseo en ese trenecito que recorre los lugares turísticos y en el que montamos sólo para aplazar el momento decisivo de nuestra visita: la puerta del bar.

Todo lo que os he contado no era más que una excusas para deciros que mañana empieza Cosmopoética y que viene, como cada año cargada de voces y actividades interesantísimas, como Anónimos 2.2, un rincón al que le tengo mucho cariño y que este año ha tenido a bien sacarme muy guapo en una foto y hablar del anónimo que fui en su sección, Fueron Cosmoanónimos

Recordad, desde mañana y hasta el 5 de octubre, para que no digáis que no hay días. Yo asistiré el sábado 27 de septiembre a Anónimos e intentaré escaparme a Córdoba algún otro día.

Queda hecha la presentación. Abran las agendas y rellenen con bolígrafos de colores el día elegido. Yo ando eligiendo chistera para Conciencia mi mono Castellano. Ya sabéis seré el que esté en los actos con su conciencia cogida de la mano.

¡Nos vemos en Córdoba!