13 de diciembre de 2014

el niño de los ojos de almendra

secuestré al niño de los ojos de almendra
le di de comer mi hambre a la cubana
secuestré sus dudas sobre el color del agua
le ofrecí un sueño con sueños amables
lo encontré acurrucado entre largas piernas
«No van a ningún lado» y temblaba
le dí la mano «prefiero el corazón y el futuro;
llévame y te contaré un secreto».

Nos fuimos partiendo dejándonos atrás
Nos fuimos alejando hasta el nacimiento
del olvido llegamos a ese pinchazo sutil
en la piel del pasado el minúsculo punto
de donde brotó la primera sangre ajena

«hemos llegado,
aquí es donde partiste en dos el mundo»
y me dolió como solo duele la conciencia
de los errores repetidos hasta la muerte

2 comentarios:

un-angel dijo...

ay, este poema no sé porqué me ha dejado el corazón chiquitito, sobre todo la frase de "hemos llegado, aquí es donde partiste en dos el mundo".
Yo tengo mi propio punto personal en el que fue así, y a veces no sé si no debería arrepentirme.
Un abrazo, amigo.

Víctor L. Briones Antón dijo...

un-angel, yo me conformo con ver esos puntos, con que el niño me los haya enseñado.
Ya volverá el corazón elástico a su ser...
Un beso