13 de diciembre de 2014

el niño de los ojos de almendra

secuestré al niño de los ojos de almendra
le di de comer mi hambre a la cubana
secuestré sus dudas sobre el color del agua
le ofrecí un sueño con sueños amables
lo encontré acurrucado entre largas piernas
«No van a ningún lado» y temblaba
le dí la mano «prefiero el corazón y el futuro;
llévame y te contaré un secreto».

Nos fuimos partiendo dejándonos atrás
Nos fuimos alejando hasta el nacimiento
del olvido llegamos a ese pinchazo sutil
en la piel del pasado el minúsculo punto
de donde brotó la primera sangre ajena

«hemos llegado,
aquí es donde partiste en dos el mundo»
y me dolió como solo duele la conciencia
de los errores repetidos hasta la muerte