21 de enero de 2015

diminutillos

123.

El mundo de ventanas que no se abren a ningún paisaje.
El mundo de los hombres que no salen de la vereda.
El mundo de los círculos con aristas.

Este mundo mío
consentido y consensuado
donde solo se puede elegir la manera de ir oxidándose .

6 comentarios:

Melvin dijo...

Y sin embargo, respira un halo de cambio... baste lijar alguna arista y el círculo rodará menos incómodamente... Aunque, bueno, l óxido es tan corrosivo y te comprendo tanto... Besotes.

Víctor L. Briones Antón dijo...

Melvin, detesto los círculos, desde que era uno de ellos. Ahora intento que la cosa fluya, pero claro, sin ruedas es complicado. Ya me jode, pero son necesarios, a veces los círculos y sus circularidades son necesarios.
Respecto a la brisita de renovación, pues yo es que ya me aseguro primero de que corre aire por mi casa y después ya si eso...

Un abrazo y me alegro de verte por aquí.

Moisés dijo...

Lo bueno de los mundos que se crean, que se consienten o que se soportan es que se pueden cambiar. No ya cambios espectaculares, también pequeños cambios: un atajo nuevo, un hueco que ni siquiera es ventana, una arista que se va suavizando...

Un abrazo.

Víctor L. Briones Antón dijo...

Moisés, de hecho hay que tener intención de cambio y de búsqueda siempre, es la única manera de vivir, si no feliz, si satisfecho y sobre todo consciente. Abrazo de vuelta.

Hiponoe dijo...

¿tan sólo esa opción?

Víctor L. Briones Antón dijo...

Hay muchas maneras de oxidarse al margen de el óxido general ;), un saludo Hiponoe