28 de enero de 2015

diminutillos

124.

Me he recuperado,
tropezando con el cuerpo y los huesos
apilados en el rincón de la casa derruida.

Restos de una distancia.
 
Me he recuperado
y ahora tiemblo, me toco y me miro...
Vuelvo a tener poco, vuelvo a ser mío. 

Vuelvo,
siempre vuelvo.

6 comentarios:

Jen dijo...

"Vuelvo a tener poco, vuelvo a ser mío. "

Entonces ya lo tienes todo ;)

Víctor L. Briones Antón dijo...

Jen, Exacto. Pero de vez en cuando utilizo el blog como esa nota con boli bic el el muslo del dedo gordo (que yo le llamo), esa especie de almohadilla en la palma de nuestra mano (ya verás que mis símiles suelen ser relacionados con la comida, soy un poeta que no hace poemarios sino recetarios). Lo que te decía, que uso el blog como el lazo en la muñeca, para acordarme que de ese "tener poco/ser mío" no debo marchar o, al menos, llevarlo conmigo allá donde esté que para eso lo hice portátil. Gracias por pasar primor.

Melvin dijo...

Preciosas e intensas palabras escritas para cantarlas acompañadas de una guitarra española..Oleeeee! Besotes wapo.

Víctor L. Briones Antón dijo...

Melvin, quizá el problema sea precisamente que todas las guitarras tienen las cuerdas rotas y parece que la música, que antes afloraba de cualquier cosa y en cualquier sitio, ahora hay que buscarla en minas abandonadas. Gracias por tus comentarios.

Moisés dijo...

Nunca dejamos de ser nuestros, pero a veces nos enredamos y estamos más atentos a otras cosas que a nosotros mismo. Aunque creas que estás completo, busca debajo de la alfombra que seguro que encontrarás algún huesecillo extraviado.

Un abrazote.

Víctor L. Briones Antón dijo...

Moisés, ahí está la esencia de lo que quería transmitir: no ser una cáscara y no dejar olvidados huesos que nos sostengan debajo de la alfombra.

Gracias por pasar.