10 de enero de 2015

Mientras...

...desayuno en mi bar habitual.
 
Hago un listado de cosas que definen mi barrio. Una vez aplicadas las operaciones de simplificación correspondientes (quién no sabe que en los barrios las inmobiliarias son mudas como las haches y que si tenemos el mismo factor en el numerador y en el denominador no se simplifican pero sí nos fijamos menos), el listado quedó como sigue:

  1. Furgonetas y camiones:

  • La del butanero
  • La del panadero
  • Ambulancias
  • La del tapicero
  • La del pan bimbo
  • La que siempre está mal aparcada

  1. Pájaros y pajarracos:

  • Periquitos: liberados por sus dueños cuando se hartaron de ese chillido tan agradable que gastan. Son como tres gorriones pegados con fiso, darían perfectamente para un caldito.
  • Algo rapaz que tendrá un nombre y que observa desde el alero del edificio de enfrente.
  • Palomas con dedos amputados que dan pena y asco a la vez.
  • Aviones que vuelan demasiado bajo, tanto que un pasajero podría estirar el brazo y robarme la tostada.
  • La ausencia de gorriones

  1. Tiendas y un negocio:

  • La Lola
  • El Ramón
  • El Barbero-funcionario de correos
  • La de la primitiva
  • Su marido el sieso del estanco
  • La ferretería mala
  • La ferretería buena
  • El pescadero interesante que ha engordado desde que se casó pero yo se lo perdono
  • La cafetería que estaba antes de que existiera el barrio
  • La papelería donde hay más jeloukitis que papeles
  • La zapatería con la mujer de manos mágicas
  • Bares: innumerables, como en cualquier barrio
  • El colegio

  1. Ruidos que dejaron de ser molestos

  • Vecinos de bloque que podrían haber sido cantantes de ópera si supieran hablar
  • Los gritos de los chavales jugando al fútbol
  • Ese coche que pasa todas las noches ya de madrugadas y que suena como cuando echas un toldo oxidado
  • La campana que llama a los niños para que entren en clase y a mí a la actividad
  • El combate a muerte entre la peste que sale del husillo de la esquina y el aroma de la dama de noche. Los olores pueden hacer mucho ruido.

  1. La cervecería de abajo: sin subcategorías ni leches.

Este sería el esquema del barrio que habito. Cualquier variación de esta fumé de componentes definitorios me haría creer que he ido a vivir a Sebastopol. No sé por qué, creo que vuestros barrios tendrán listados parecidos, por vuestro bien.

***

Nota: Estos "Mientras" los empecé a escribir en el blog Papiroflexia Inversa. Para poder leer las entradas anteriores pertenecientes a esta categoría pincha aquí o allí. 

5 comentarios:

Blackmount dijo...

yo he tratado de hacer la lista de ruidos que ya no son molestos pero la verdad es que no he podido encontrar ninguno para el apartado. todos me mortifican. los de los vecinos que andan en zapatos de tacon a todas horas (o bailan el tap. o ambas cosas). las de los que les gujjta la gasoliiinaaaa (dame maj gasoliiinaaaa). los de los que ven infomerciales a las dos de la mañana y los de los que hablan con su gato

Víctor L. Briones Antón dijo...

Blackmount, Eres cruel y yo me he dado por aludido con lo de los gatos, es lo que tiene tener la mente reblandecida. ;)

A los bailes de salón no hay quien se acostumbre, eso no puedo negártelo.

un-angel dijo...

Yo con lo de los gatos también me di por aludido, uff...
Me ha gustado el coctel de ingredientes del barrio, pero me ha dejado preocupado ¡la ausencia de gorriones! No sé que haría mi progenitora sin esa banda de gamberros plumosos que todas las mañanas le tocan diana en la ventana para que les echen su ración de migas de pan...no, lo de los gorriones tenéis que hacéroslo mirar, ¡eh! ;-)
La lista hubiese quedado más completa con una foto del pescadero interesante con algunos kilillos de más pero vaya, no se puede tener todo, jeje.
Un abrazo, majetón.

Blackmount dijo...

Bueno, he de confesar que yo mismo he sucumbido muchas veces al poder hipnotico que tiene el gato y que te obliga a reafirmar su identidad gatuna: "quién es un gato bonito? uno es un gato bonito. el gato mas bonito del mundo "

Víctor L. Briones Antón dijo...

un-angel, es que los que ensayamos nuestro discurso de graduación delante de una audiencia de bichos tenemos derechos ;) Ahora mismos, a las pronto en punto que son para ser un sábado ya he mantenido interesantes charlas con Federico y Blas mis dos gatetes sobre lo divino, lo humano y las sardinas.
Y lo de los gorriones, pues es muy curioso, hay días que no se les ve el pico, hay golondrinas y vencejos y es un espectáculo verlos salir a media tarde a perseguirse, pero los gorriones están siendo expulsados de su barrio, supongo que tienen más sitios a los que ir. Contrataremos a un detective ornitólogo (que es un personaje que podría estar perfectamente en una de tus historias, liarse con Helga por ejemplo).
El pescadero lo que tiene es una cara de bueno y unas manos grandes como tablas de planchar que buffff... en fin, ese es mi barrio.

Blackmount, los gatos son así, lo quieren todo y pasan de todo al mismo tiempo. Adoremos al dios gato a las siete de la mañana cuando el hijoputa araña tu almohada porque quiere algo indefinido y una vez que te levantas simplemente pasa de ti... sí, lo que quería era putearte el sueño.