1 de enero de 2015

Propósito que no enmierda

Hay que dejar entrar lo nuevo y que salga lo viejo. Dejar entrar lo repetido y olvidar a los viejos... No, ya estamos con el cinismo. Pero me reconoceréis que si te paras un momento a analizar cómo y dónde vivimos, su “mihita” taquicardia te entra. El cinismo es como no ducharte en una semana: una costra protectora para que nadie se te acerque y te obligue a utilizar el corazón y el seso.

Para este año, para matar mi cinismo tengo que...

Enfadarme menos. Apuñalar más caras. Cazar un pato con las manos. No intertextualizar más de lo razonable, cumplir escrupulosamente la cuota de cosecha propia, no todo va a ser el papagayo y su grabadora. Vomitar antes de las bodas, ir bien purgado a los sitios es casi tan importante como el color de la pajarita. Vender de una vez mi alma ahora que está reformada, materiales de primera, suelos hidráulicos y ventanas ahumadas, cables nuevos, imposibles de cruzar; después de la reforma ya no la reconozco. Bailar un minué con un mandril. Ser muy sensato y que se me note. No equivocar las causas: dejar de flagelarme el ego la semana que no toca el reintegro en la Primitiva. Ir con mis roles de tapas y que paguen ellos. Gastar lo mismo en literatura que en multas. Comer más pasteles, desayunar los fritos de la cena, rebozar agua. Componer un mantra en verso; decir siempre, incluso cuando sea algo bueno. Pasar de lineas de salida, no llegar donde no me llaman o no me quieran. Manita de pintura a la nostalgia, que parezca que la estás estrenando. Volver a ver películas sin superhéroes. Atender a la metáfora sin diseccionarla. Dar de comer a las sanguijuelas la sangre que me sobra, la mala, la cosechera; la gran reserva, reservarla. No defender mi apariencia contra ataques infundados, contra sapiencias fundidas, contra fondos difuminados. No defender mis recovecos de intentos de alumbramiento. En general, no defenderme. Beber siempre más que ayer pero menos que maraña, siendo esto válido para las pasiones en general.

Enfadarme menos. Regalar la distancia justa aprovechando los cumpleaños. Dar buen material al niño que seré y alimento a los cocodrilos para que no se presenten en la puerta de casa.

No perdonar hasta que no me prometas que has encontrado trabajo en las antípodas.