28 de febrero de 2015

diminutillos

129.

Los niños son piezas secándose
de un futuro que tiende
a la ignorancia, la prepotencia y el miedo.

No son promesas jugando en la calle;
los niños conocen pronto su vacío
y acercan, desde muy tierna edad,
su ilusión a la dureza exigida para ser dóciles.

Los niños aprenden primero a conformarse
y después se permiten ser los desconocidos.

2 comentarios:

Moisés dijo...

¿Inculcamos nosotros ese conformismo a sus vida a través de la educación o son sus ávidos ojos los que descubren pronto el conformismo que reina en sus casas? Hummm no sé...

Un abrazo.

Víctor L. Briones Antón dijo...

Moisés, el resultado es el mismo y me parece a mí que es una mezcla de los dos factores lo que genera personas conformadas.

Quizás deberíamos investigar los factores que fomentan la curiosidad y el inconformismo.