7 de febrero de 2015

Uno menos en la pila de libros pendientes

La marca del editor
Roberto Calasso
Anagrama, colección Argumentos 174p.

Ya lo intuía... me lo estaba temiendo, aunque la verdad es que temer no es una palabra que case con esta lectura deliciosa, para nada.

Nos encontramos aquí con una recopilación (algo repetitiva a veces en cuanto a argumentos y temas) de escritos de Roberto Calasso. En ellos habla y reflexiona sobre qué es y cómo ha llegado a nuestros días el mundo de la edición.

Me llama poderosamente la atención su creencia acerca del papel del editor. Dice Calasso que en su colección lo que hace es, de alguna manera, conectar o seguir un hilo de pensamiento y sentimiento. Escribe, con los libros de otros, otro libro que todos los que se confiesan seguidores de Adelphi reconocen con solo mirar el lomo de uno de sus obras editadas.

El mismo carácter repetitivo que criticaba al principio, en ocasiones sirve para aclararnos ideas. Por ejemplo, qué quiere decir con su exposición de lo que debe ser un “libro único” o su verdadera opinión sobre el equilibrio perfecto entre beneficio y calidad. Así, aunque en ocasiones uno piense que ya ha leído un argumento unas páginas más atrás, si resiste la tentación de saltar el artículo en marcha, suele encontrar otro punto de vista o algún argumento extra que no había aparecido hasta ese momento.

«Los libros únicos eran, entonces, libros que habían corrido un alto riesgo de no llegar a ser nunca tales».

«El autor, después de ese libro, volvería a perderse en el anonimato. Acaso porque no pretendía ser escritor de una obra sino que una obra (ese libro único) se había servido del él para existir».

Menos interesante me han parecido los momentos en los que habla de sus amigos los grandes editores europeos. Sí, son pasajes entretenidos pero no tan ricos en reflexión y en esa sorna tranquila que caracteriza el flujo mental de este tipo genial. Prefiero el Calasso que pule con esmero su idea (y a veces idealización) de los libros y la edición; me gusta como enlaza su labor con las generalidades que están transformando el mundo (como el impacto de la tecnología o la imposición de un criterio exclusivamente económico en las editoriales y la vida, por ejemplo).

«Vender indica un proceso como mínimo oscuro: ¿Cómo suscitar deseo por algo que es un objeto complejo, en buena medida desconocido y en otra gran medida, elusivo?»

Un gran libro. He disfrutado, he aprendido, he afilado la curiosidad e incluso, y aunque esto pueda costarme todos los seguidores en tuiter, he podido reflexionar a gusto.

Ya soy oficialmente Calassiano.

2 comentarios:

Jen dijo...

A veces, los editores son mis héroes. Toda una épica con estos tiempos que corren ;)

Víctor L. Briones Antón dijo...

Lo que está claro es que cuando están inspirados hacen que su editorial se convierta en algo más que una empresa.

Sus selecciones crean imagen y formas de percibir la literatura que de otra forma serían más caóticas (que no imposibles). Un buen lector, de hecho, lo que hace es el papel de editor, pero sin publicar nada claro, solo lo lee. Selecciona con sus lecturas un mundo y una forma de entenderlo.

Un abrazo Jen