18 de marzo de 2015

Uno menos en la pila de libros pendientes

Saga de la tierra moribunda
(La tierra moribunda, Los ojos del sobremundo, la saga de Cugel y Rhialto el prodigioso)
Jack Vance
Ultramar

Novela picaresca de ciencia-ficción. Sí, tal y como lo leen. Como si el lazarillo se hubiera desplazado a un tierra descrita con riqueza e imaginación exquisitas. La narración es algo tosca pero uno puede disfrutarla si se mantiene enfocado en el florido despliegue de ingenio y se deja llevar por el influjo de la tierra moribunda y de su melancólico sol que está a punto de apagarse. En este planeta que se acerca a su extinción es donde transcurren las cuatro partes de esta saga. Los personajes lo recorren y en sus viajes nos hacen ver las maravillas que guarda.

No es una obra que vaya a cambiarte la vida, pero para amantes de la ciencia ficción y de la fantasía, así como para los fanáticos de Vance es un lectura necesaria.

Imaginación desbordada, recuerda en ocasiones al Ende de la Historia interminable. Se echa de menos un mapa de la tierra evocada. Es que yo soy muy zote y necesito planos y cartografías para poder meterme en harina y seguir con mi dedo las idas y venidas de los personajes como si de un turista literario se tratara. Pero mira, algún alma menesterosa (y aburrida) en la red se ha apiadado de mí:

Estructura de fábulas insertadas dentro de la narración general, microhistorias con su moraleja. Técnica muy característica del autor y en la que es muy hábil. Esta forma de narrar, con poca profundidad psicológica y casi anecdótica, de nuevo nos recuerda a la novela picaresca. Pero no debemos considerar esta obra como totalmente superficial, ya que algunas de esas pequeñas fábulas tienen, a parte de indudable belleza y originalidad descriptiva, una carga crítica que puede escapar si nos dejamos arrastrar en exceso por el tono ligero y desenfadado. 
También, de alguna manera, se puede considerar una historia de carretera ya que toda la saga se basa en los viajes de los personajes a través de la geografía de esta tierra imaginaria, recorriendo sus caminos plagados de amenazas y situaciones cómicas; con un objetivo sencillo y reconocible: buscar algo que ha sido arrebatado o que necesitan para volver al hogar. En vez te Thelmas y Louises hay magos y criaturas semihumanas; no hay coches descapotables pero sí palacios voladores y remolinos de transporte.

Diversión, imaginación y capacidad de entretener una vez te acostumbras a la limitada estructura narrativa.

Y ahora os lanzo el conjuro de la Estasis Temporal y os “choriceo” las carteras. Felices lecturas.

2 comentarios:

Jen dijo...

Yo no sé, yo no sé con Jackecito... Sigo esperando otro tipo de reseñas ;)
Te iba a echar un abracadabra para que leyeras a Muriel, pero no me rima con nada :P

Víctor L. Briones Antón dijo...

Jen, Tranquila que vendrán esas reseñas. Respecto a Vance, pues hay que ser lector de todo lo que tenga que ver con este tipo de historias. Si lo que buscas es calidad literaria no es tu hombre. Es un poco eso que decía Bradbury de que no pasa nada por leer basura siempre que se sepa diferenciar. Un beso.