7 de marzo de 2015

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Salida 3. Ejercer de poeta y ejercitar la poesía

En este artículo, aparecido originalmente en el blog de la Escuela deFormación de Escritores (EFE) como introducción al Taller de Creación y Lenguaje Poético que imparto en ella, reflexiono sobre la idea constreñida y tópica que se tiene de lo que es la poesía. La intención es romper la distancia y la extrañeza que los que no la leen o escriben asiduamente sienten hacia esta manifestación literaria.

Porque la poesía es muy amplia y cada día se construye y diferencia en nuevas formas de alcanzar lo poético. Os dejo con el artículo y, como siempre, espero vuestros comentarios:

«La poesía nace del sentimiento pero no tiene por qué morir con él. También puede surgir de la reflexión y la idea o incluso puede ver la luz a partir de una intención estética aislada. La poesía puede aguardar, como las semillas pacientes, a que diluvie en el desierto para manifestarse en todo su esplendor y también, sin que nos demos cuenta de su omnipresencia, rodearnos y esperar a a que sean nuestros ojos los que, en un descuido de la seriedad acostumbrada, la descubran.

»Mi intención en estas pocas líneas no es hacer de etólogo de la poesía. No quiero describir los lugares donde habita el animal sino remarcar un hecho que se diluye en el tópico de lo poético en general y de la poesía en particular: los versos pueden ser domados e incluso nacer ya en cautividad; la inspiración y la emoción son solo parte de la ecuación. La poesía ha acompañado al hombre desde siempre y ha sido utilizada para muchas tareas: para contar cuentos a los niños y a los mayores, como pizarra educativa para una sociedad iletrada, como herramienta de expresión para los que carecían de voz; el hecho de que hoy esté más enfocada a la expresión de "individualísimas" maneras de sentir y decir no quiere decir que tenga que ser el diario insustancial de un adolescente enamorado y sufridor. Considerar que se escriben versos solo para "evacuar" sentimientos es cerrarse puertas, quedarse muy corto. Porque los versos son capaces de sacar, en este vivir rutinario y encorsetado, el lado salvaje e inconformista que todos deberíamos cultivar. Quiero que veáis la necesidad de airear nuestro lado creativo, que las calles y las vidas se llenen de extrañas criaturas con ritmo y apariencias sugerentes.

»La poesía puede ser trabajada, pulida, pulimentada. Puede brillar por su naturalidad sin que se note todo el trabajo que hay detrás, toda la intención comunicativa y expresiva que la alimentan. Porque el poeta es un constructor de esqueletos para sostener las pieles y carnes más difusas y escurridizas; las más sutiles palabras deben descansar sobre los andamiajes más firmes.

»Esa habilidad para construir osamentas sólidas es lo que hace al poeta y no su conformidad con la romántica imagen de individuo hipersensible y lleno de rarezas —aunque algo de eso hay—. Pero lo primero es lo primero, y no podemos empezar a construir el poema por la conmoción y el fogonazo, hace falta combustible y habilidad para encender la yesca. Hace falta trabajo para no quedarnos en la futilidad o confundir la subjetividad infundada con la originalidad.

»La poesía, como casi todo lo que importa en la vida, primero se aprende, después se ejerce y siempre se ejercita».

4 comentarios:

Moisés dijo...

La poesía se pule mucho pero sólo cuando no se nota ese pulimento es verdadera poesía. Estoy de acuerdo en que circunscribir la poesía a los sentimientos hace flaco favor a la poesía y a los poetas. Poesía puede ser todo si tienes buen ojo poético. Luego están los poetas que se creen poetas, que es lo que no soporto. Decir que eres poeta es decir demasiado de uno mismo, en mi opinión. Pero eso es lo de menos.

Un fuerte abrazo

Víctor L. Briones Antón dijo...

La poesía es poesía desde que alguien la detecta y la trae a la realidad del papel por su intuición particular. El trabajo posterior, el acabado, es lo que la hace ser mejor o peor poesía; que se acerque a esa capacidad que tiene la buena poesía de hacernos temblar y pensar sobre el mundo y sus formas de organizarse.

Lo de llamarse poeta... pues bueno, todo depende, en mi opinión de cómo se diga y lo que se haga: porque ser poeta es escribir buena poesía no decir que se es poeta.

Un abrazo y gracias por tus comentarios Moisés

deWitt dijo...

Bonito texto, Victor, muy bonito.
Siempre me ha gustado la poesía, incluso he llegado a escribirla. Después cambié la poesía en verso por la poesía fotografiada. Si uno sabe mirar, en casi todo lo que nos rodea hay poesía.

Un abrazo

Víctor L. Briones Antón dijo...

deWitt, yo la considero imprescindible. Estoy muy de acuerdo con lo que dices: si sabes mirar y estar, si sabes decir y capturar el momento, obtendrás poesía y verás también la parte más verídica y hermosa de la vida.
Un abrazo