22 de abril de 2015

Apenas se nota

Aunque no lo notes
estás siendo bombardeado

Aunque no lo notes
tu hambre no te pertenece

Aunque no lo notes
el otro tú es más que tú

Aunque no lo notes
ni te desesperes ni te despiertes
hay mucho silencio por habitante cuadrado 


Nota: Este poema nació de un hastag: #Verdadesconentradas que se vino arriba. 

2 comentarios:

Moisés dijo...

No queremos enterarnos de según que cosas... Vivimos a golpe de titulares, y hay gente que ya ni eso. ¿Qué bombardean Yemen? ¿Qué han muerto 3000 personas en Nepal? ¿Qué se hunden barcos cargados de inmigrantes? Pues ni idea. Eso no me incumbe. Están demasiado lejos. ¿Qué hay gente en nuestros barrios pasando necesidad? Uy cuánto lo siento, pero yo tengo lo mío. Y así el círculo se cierra cada vez más hasta que es tan ridículo no querer enterarte que pasa en tu casa... Demasiado silencio.

Un abrazo.

Víctor L. Briones Antón dijo...

Y lo peor de todo es que no nos damos cuenta que lo que interpretamos como una fortaleza es precisamente lo que nos convierte en sumamente vulnerables ante las manifestaciones del poder que no consideran a la persona como parte de sus cálculos coste/beneficio. La individualidad exacerbada deja al orgulloso hombre autosuficiente inerme antes todo lo que no depende de él y que se ha empeñado en no atender gracias a que ha creído en los supuestos beneficios de una visión sesgada que le permite ignorar todo lo que ocurre a su alrededor para centrarse en sus necesidades. Y ahí está la falacia, que realmente no se centra en esas necesidades sino en lo que le dicen que tiene que atender: consumir para aplacar ese deseo que le quema por dentro y que no es más que la negación de su naturaleza y sus impulsos personales para sustituirlos por la aceptación de una sociedad que lo ningunea; una sociedad donde se fomenta la competencia atroz sin que en realidad tenga un beneficio más que superficial.

Mucho silencio y muchas miradas desviadas de lo esencial.

Qué interesante reflexión planteas Moisés, y qué necesaria!

Un abrazo