27 de mayo de 2015

Creencia


Unos creen en Dios, otros en dios o lo que es lo mismo: en sí mismos funcionando a pleno rendimiento indiferente.

Otros creen en los libros, en un futbolista o en la poesía. En un político sin ideas o en unas ideas sin político.

Algunos creen que no deben preocuparse y a otros no les deja su preocupación creer.

Sin embargo, nadie acepta la impotencia de sus creencias; el que, tarde o temprano, su fe les llevará a un callejón sin salida y se demostrará inútil para alguna situación crucial. No quieren creer que su doctrina acabará por fallarles como un aparato muy vivido o que ya ha perdido su función.

Yo creo que me moriré sin saber mucho más de lo que nunca supe, habiendo estallado un par de veces o tres (al menos una de felicidad, espero) y que a los pocos minutos la gente seguirá yendo a los bares a olvidar; que es la mejor forma de creer en algo. Y será como si nunca hubiera estado vivo. 


5 comentarios:

Jen dijo...

lo peor es la creencia en la trascendencia... al bar todos, pero que también le pongan pista de baile.
¡mua!

Víctor L. Briones Antón dijo...

Estoy de acuerdo, a pesar de esos días en los que te entra la megalomanía de andar por casa y te crees imprescindible para el mundo...

Bailemos pues Jen hasta que se nos salgan los huesitos...

Moisés dijo...

Contra la creencia y la fe nada se puede hacer. Es como un self service en el que cada cual coge lo que le apetece. Ya sea creer en Dios, los espíritus del más allá o el corte de pelo de Cristiano Ronaldo considerar ridícula la creencia de otra persona es ya ridículo en sí mismo.

Un abrazo descreído.

Jen dijo...

pues venga, ya me avisas cuando me pilles cerca y te llevo a bailar. tu tierra hasta que no haya aviso de frío y tormentas no la puedo pisar. además, que yo siempre recalo cerca del pimpi cuando bajo :P

Víctor L. Briones Antón dijo...

Moisés, En el fondo, aunque digo que no importa en que se crea porque todos vamos a acabar igual, también pienso que, mientras estemos pisando los caminos de este pueblo, somos responsables de nuestras creencias y de qué hacemos en su nombre. Qué le gusta al hombre entregar su mente, no pensar, actuar por inercia y dentro de la masa. La soledad, de alguna manera, es el rechazo de cualquier creencia... En fin.

Jen, Pero qué exagerados sois los norteños con "la caló". Tú imagínate bailando un vals, ataviado de gala, en pleno centro de Zevilla en Agosto, eso si que es una flasmobs desas...

Abrazos para los dos.