6 de mayo de 2015

Uno menos en la pila de libros pendientes

John Connolly
Tusquets, Colección Maxi, 329p.

Pero qué has hecho, Charlie, para merecer esta soledad y esta vida alternativa que te tiene apagado y mustio. Un buscaproblemas como eres tú no puede permanecer en ayuno de cadáveres tanto tiempo. Creo que no estás bien, se te notan las canas y las ojeras; y el pobre Walter está inquieto porque apenas te ve. No eres consciente de que no estás siendo tú mismo. Charlie me respondió, me dijo que no me preocupara, que aunque le hubieran puteado poniéndole mil trabas a sus investigaciones, se traía algo entre manos. Me invitó a una cerveza de importación y se fue al otro extremo de la barra del Great Lost Bear a atender a una menuda, morena y bonita señorita.

Lo que «Bird» Parker estaba tramando era desentrañar las misteriosas circunstancias que rodearon el suicidio de su padre. Porque que el bueno de Charlie no se imaginaba qué podría haber llevado a su amado progenitor a asesinar con esa sangre fría a los dos muchachos y después a quitarse la vida sin dar la más mínima explicación ni a él ni a su madre.

De esto trata principalmente esta entrega de la saga detectivesca que tan bien lleva adelante John Connolly. La verdad es que, comparada con algunas antecesoras, esta novela es algo más floja, de estructura menos lograda —aunque igual destreza narrativa— y con un tono que eleva menos la tensión que en entregas precedentes. Aun así, me ha gustado: por ser seguidor de la serie, me ha sorprendido como se desvelan asuntos tan cruciales en la vida de Parker; y como lector aséptico de novela policíaca, porque el estilo ágil del autor y su capacidad para crear ambientes es impresionante. He echado de menos más cantidad de diálogos, esas parrafadas fanfarronas de Parker, y una presencia más justificada de Louis y Angel en la obra (parecen un poco metidos con calzador en esta ocasión).

En fin, la saga continua y ya sabemos mucho del pasado atormentado de Charlie Parker, así lo apreciamos más, nos identificamos más con él y con su cruzada perdida de antemano con las fuerzas del mal que, dicho sea de paso, cada vez están más patentes. Quizás Los amantes es una obra de transición, espero que el tono y las tramas brillantes remonten en el próximo libro de la serie: Voces que susurran. Aun así, una gozada de lectura que tiene en su última página un par de promesas sugerentes a desarrollar en el futuro, todo un detalle para los seguidores de este pobre investigador privado.

4 comentarios:

un-angel dijo...

Pues fijate, a mi dentro de que los disfruto todos un montón, "Los Amantes" me gustó bastante tirando a mucho, en cambio el siguiente, el de "Voces que susurran" puede que sea el que menos me gustó en cuanto a cuestión argumental. Aún así comparto lo que dices, que el Connolly tiene un don para contar las cosas que consigue que, hasta cuando las tramas flojean un poco, los libros se lean de un tirón.Y luego está Charlie Parker, que es un personaje que a mi me vuelve loco y que tiene una entidad, un carisma y un misterio personal que saca adelante cualquier historia...o me lo parece a mi, no sé. Cuando he leído alguna otra cosa de Connolly en la que él no está presente, lo he echado muchísimo de menos...
Como siempre, un abrazo y muy feliz mes de Mayo andaluz...¡que tiene que estar todo precioso!

Víctor L. Briones Antón dijo...

un-angel Está todo muy bonito sí, pero a ver si se relajan las flores de tanta hermosura que a mí con su polen se me queda la cara tan congestionada que el otro día me confundieron con la Macarena en la parada del autobús.

No sé que me pasará con la lectura del próximo que ya tengo pedido. Lo que sí sé, y parece que estamos de acuerdo, es que Connolly es un narrador efectivo al máximo y que no solo ha conseguido crear un personaje redondo con Parker, también lo ha conseguido con muchos de los que llenan la saga: con Ángel y Louis desde luego, qué historias más bien contadas tienen detrás estos dos "energúmenos". En fin, que nunca te estaré suficientemente agradecido por descubrirme a este pollo. Un besazo.

Sro dijo...

Tu reseña me pone los dientes largos y calma un poco mi ansiedad de lector empedernido
a cruel dieta sometido. Lo importante es que sigues ahí.
Echaré un vistazo

Un abrazo

Víctor L. Briones Antón dijo...

Sro, yo por aquí sigo, como siempre sin vivir en mí. Una cosa sí te digo, si empiezas con Connolly corres el riesgo de quedar como pescado al anzuelo clavado.