13 de junio de 2015

diminutillos

144.

 

Los insultos son
club privado
                 en boca de todos
disparo certero
                      en boca querida
hipótesis
            en tu propia boca

4 comentarios:

Sro dijo...

y a veces, aunque no llegue a ser un insulto
(basta un cruel razonamiento)
el disparo se produce igual
Con lo poco que cuesta cuidar las formas!

Víctor L. Briones Antón dijo...

Sí, Sro, las formas hay que cuidarlas, pero lo que no puede faltar es la intención real de entenderse que eso muchas veces no está presente y las relaciones humanas se consideran una cuestión de batallar, de ganar, de arrebatar algo al otro y dejarlo derrotado. Y eso a mí, que soy de natural tranquilo, me da un perezón ;)

Moisés dijo...

No quiero insultos, ni propios, ni ajenos, ni de todos, ni de uno. Los insultos son la falta de razón, el desahogo fácil, la mala calaña y además sirven para poco.

Un abrazo.

Víctor L. Briones Antón dijo...

Moisés, muy de acuerdo. Los insultos son siempre el principio de una novela exculpatoria, son el pistoletazo de salida para una huida que nada tiene que ver con pensar el mundo para estar en él. Un abrazo.