17 de junio de 2015

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Salida 5. El poeta mediocre y los pimientos alejandrinos

Suelo leer revistas de crítica literaria en el baño. Allí rebusco, profundizo en reseñas y recomendaciones, en entrevistas y autobombos variados.

En una de estas lecturas topé con unas palabras del reciente Premio Cervantes, Juan Goytisolo. 

“Gracias a los campeones de ventas vivimos autores como yo. Por eso soy mucho más cruel con los poetas. Un poeta nunca pude aspirar a vivir publicando sus poemas; o sea, no tiene justificación si es malo. —Un destello de picardía brilla en los ojos azul claro de Goytisolo—. El mal poeta no tiene ninguna excusa". 

Se trata de la respuesta que da a una cuestión sobre su supuesta “simpatía” por los autores que venden a lo bestia en el mundo de la narrativa. Tras pararme unos minutos en esta contestación me puse a escribir un artículo que publiqué en el blog de EFE

http://escueladeformaciondeescritores.es/el-poeta-mediocre-y-los-pimientos-alejandrinos/ 

En él hablo de cómo me llamó la atención sobre todo esa sorna que despliega al hablar de los poetas. Creo que estoy de acuerdo con Goytisolo, el mal poeta no tiene excusa, no tiene justificación. No creo que nadie se dedique a escribir poemas si no posee entusiasmo y pasión por lo que se trae entre manos, lo que debe garantizar el máximo esfuerzo por llegar a los límites de nuestro potencial.

En el fondo esa entrega y esas ganas de acercarnos a lo que de verdad teníamos en mente para plasmarlo en una composición es algo inherente a cualquier actividad creativa. Pero, con todo lo que se publica, también en poesía, ¿es habitual encontrar este compromiso? Me parece que como en cualquier producto, muchos libros y poemarios son solo eso: objetos de mercado, esa querencia por la calidad no existe.

Es una pena que así sea, porque el consumo consume y la creatividad crea. Esta aparente perogrullada que acabo de soltar no lo es tanto. Tenemos que saber qué comprar y qué apoyar. Tenemos que apostar por los buenos poetas, creo yo. Decidir entre consumir poesía y participar en la poesía.

6 comentarios:

Moisés dijo...

Cuánta razón tiene Goytisolo!! Prefiero mil veces a un escritor de superventas que a un mal poeta, por eso me dan tanta rabia los malos poetas subvencionados, miembros de la academias de sus pueblos. Desgraciadamente con tanto mercado, marketing y ventas ya ni siquiera sabemos lo que es bueno de lo que es malo.

Un abrazo.

Víctor L. Briones Antón dijo...

Moisés Nos han hecho creer que lo que importa es comprar, que la simple compra ya te hace culto. Si lo piensas detenidamente es un pensamiento devastador; hay que leer, solemos decir, pero no hablamos de lo que supone leer, enfrentarse a un texto con ganas y respeto, decirle «a ver qué me das» y estar dispuestos a hacer un esfuerzo de concentración y análisis. El placer mal entendido, sin esfuerzo, es el mal de nuestra cultura.

Solo con esa actitud de indagar en el texto podremos leerlo con más provecho, con una intención que no sea solo decir, es que yo he leído a pepito o a fulanito.

Gracias por pasar con tu opinión que siempre enriquece. Un abrazo.

Jen dijo...

Poetas malos de masas hipsterianas hay unos cuantas. Esto es el fin. Como si pudiéramos guiarnos por el buen gusto del público...

Víctor L. Briones Antón dijo...

Jen No te pongas tan tremenda que lo único que hay que hacer es no echar mucha cuenta a los mentideros. Recuerda, la poesía, incluso la hipsteriana (aunque puede que en esta se de menos), si se olvida del ego y empieza a hablar de lo universal pues ya algo ofrece...

Yo no me canso de buscar. Y a veces hasta encuentro.

Moisés dijo...

Me hace gracia las personas que compran libros por cuestiones digamos "diferentes". Conocí a una chica que compró toda una colección de libros que se daban con un periódico porque iban perfectamente con los muebles de su salón. Creo que la lectura (más allá de la compra) es una carrera de fondo. Lees y lees y poco a poco vas a afinando, vas leyendo "mejor", vas eligiendo libros, autores y temas que te estimulan más... No puedes pretender saltarte este entrenamiento, es como ir al gimnasio un día y hacerlo todo, acabas muy cansado.

Muy honrado de pasar siempre por tu blog.

Un abrazo.

Víctor L. Briones Antón dijo...

Moisés, contento yo de que pases a visitarme, tus comentarios siempre aportan un plus, siempre llevan a la reflexión y a dar un pasito más y eso es de agradecer.

Respecto a tu respuesta, me he sonreído a pesar de la peripatética razón de esa chica de comprar libros por motivos decorativos. Es lo que pasa con la parte del libro-objeto que no es más que eso, una cosa que se puede comprar y aparcar en una estantería. Sin embargo a mí, en este mundo guiado por conceptos erróneos y tiranos, el mercado del libro me parece algo apasionante porque es de los pocos en los que aún intervienen, cada vez menos, conceptos distintos a esa ley de la selva que es la de la oferta y la demanda.

Un abrazo.