29 de julio de 2015

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Salida 7. Nuestros niños no nos parecen feos

Tomar conciencia de lo que para nosotros es y no es poesía, de nuestros gustos y prejuicios poéticos. Descubrir el otero perfecto para observar el paisaje que se extiende alrededor y decidir hacia dónde ir o quizás, mejor, quedarnos un tiempo más en los lugares conocidos.

Los poetas escriben sobre qué quieren en y con su poesía; sobre cómo prefieren hilvanar sus versos, la elección de un lenguaje específico o el acercamiento mediante un tipo de estrofa a la realidad poética.

Yo lo he hecho, tú lo habrás hecho (si no, creo que es un ejercicio que debes acometer) y muchos lo hacen constantemente.

En la revista Scribere «destripo» un texto que contiene una visión personalísima de la poesía. Se trata de Chile, un poema en prosa incluido dentro del poemario Mediodía en Kensington Park, escrito por Javier Sánchez Menéndez. En él podemos leer:

«Creo que viajaré a Chile. Se debe estar muy bien. En El Tabo las luces son siempre amarillas, tienen el corazón entre los dedos. Y cuando sudas mucho reprochan la insistencia, dejan de ser lo mismo». 

En este fragmento ¿Creéis que se habla del país andino? Chile es metáfora de la buena poesía y todo lo que contiene; Chile no es un lugar sino una forma de ver y sentir, de respetar y buscar la autenticidad poética. En este pasaje ya se detectan algunos ingredientes básicos para Sánchez Menéndez: la pasión (ese «corazón entre los dedos») y lo perjudicial de la excesiva insistencia.

Lo bueno de este ejercicio de autoanálisis es que podemos percibir no solo nuestras virtudes sino también los vicios y errores que más repetimos.

Leer las aproximaciones ajenas también es beneficioso porque multiplica los caminos para enriquecer nuestra propia expresión, nos incita a seguir investigando, a querer llegar a territorios ya hollados por otros y que nos están esperando.

Me declaro pues seguidor y practicante de las poéticas. Os dejo una mía: 

Poética 

estar cabeza abajo en equilibrio
sobre la punta afilada de la aguja
y sentir el momento justo en que traspasa la piel,
la conciencia expandiéndose,
la certeza de poder elegir cualquier dirección para la caída.

***
Podéis leer el análisis completo del poema de Javier Sánchez Menéndez descargando la revista pinchando más arriba en el título de la misma o a través de este enlace:

http://escueladeformaciondeescritores.es/nace-la-revista-scribere/

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