26 de agosto de 2015

Los dientes que nadie mira



Ni mantras
Ni mientras
Ni usted está aquí
Ni rezos a los santos
Ni patrones a medida
Ni manuales claros y meridianos

Ni inclinarse a su paso
Ni flexiones o genuflexiones
Ni besos en los anillos
Ni sonrisas apretadas
Ni por aquí señor ministro
Ni por allá señora diputada

Ni compitiendo en agosto por la orilla
Ni esperando el gol en las gradas
Ni en fervorosa avalancha de mantillas
Ni en rebajas
Ni cuando la cabra desfila
Ni cuando el toro salta la valla  

Los caballos regalados
vienen rellenos de letra pequeña
Y yo no tengo establo ni tiempo ni ganas
No soy veterano de la guerra de Troya
No quiero su inclinación natural acostumbrada
Llévense el relleno y el envoltorio;
ese pobre animal y las pulgas que lo habitan
Por favor, váyanse, no me invadan.

2 comentarios:

miss desastres dijo...

brutal y necesario leerlo así
enhorabuena

Víctor L. Briones Antón dijo...

miss desastres está bien que un verso sirva para algo más que para embellecer el mundo... Gracias por pasar.