9 de septiembre de 2015

Uno menos en la pila...

Voces que susurran 
John Connolly
Traducido por Carlos Milla Soler
Tusquets Editores, 368 p.

¿Qué te ha pasado majo? Te encuentro más frío y más vengativo, Charlie. Vale, acepto que sufres menos y lo has conseguido sin pastillas; lo que me parece una tontería, pudiendo tomarlas vas tú y te haces el machito. Te noto más vehemente, como si ya no te gustaran los preámbulos, con lo que tú has sido. Pareces estar un pelín “jarto” de todo y algo más vulnerable. Charlie, no quería decírtelo, pero así es: te estás ablandando, perdiendo intensidad y por muy bien que te queden esas canas, no sé, no sé…

En esta nueva entrega de las andanzas de Charlie “Bird” Parker algo no acaba de cuadrar. Está presente el regusto habitual pero rebajado y ya se sabe que con garrafón uno también puede emborracharse, pero aguanta después la resaca. Los acontecimientos se precipitan demasiado y noto mucho “metraje” para tan poca chicha. Sigue estando el toque de los libros anteriores, ese no sé qué que me hizo pujar en internet por los calzoncillos sudados de Charlie. Pero me parece que las historias de este pavo han perdido el fuelle y el toque canalla.

Como punto positivo: en esta novela se desata lo sobrenatural. De hecho sin la amenaza del más allá (pero lejos de cojones) el libro quedaría un poco cojo, casi tanto como muchos de los soldados que regresan de Iraq y sobre los que orbita la trama de esta entrega. La imagen que da de esa guerra y sus consecuencias también es un punto que se marca el bueno de Connolly; tan exhaustivo como siempre, que además de hacernos ver las devastadoras consecuencias de cualquier conflicto armado, se despacha a gusto con la hipocresía gubernamental en el tratamiento ofrecido a los pobres soldaditos que acaban en Bagdad cuando podrían estar bebiendo birras en Ohio.

Si consideramos Voces que susurran como obra aislada pues tiene su aquel: es dinámica, hay acción de sobra (aunque menos que en entregas anteriores) y a los amantes de los bichos malhumorados de otra dimensión les encantará. Pero como eslabón de una cadena, esta novela parece una bonita y bien escrita cuesta abajo. Quizás sea normal, es complicado mantener el entusiasmo y la fascinación por un personaje al que ya tenemos muy visto. Pero no creo que sea solo eso, he notado cierta desgana a la hora de construir esta historia: Angel y Louis están de nuevo emborronados como en la entrega precedente, apenas sombras de lo que han sido en otras historias; se echan en falta más diálogos cargados de dinamita, falta un poco de orden en la trama y el final es precipitado y algo ñoño. Pero, qué queréis que os diga, Parker se hace mayor y espero que sea cierto eso de que bicho malo nunca muere y que en las entregas que quedan —que, como soy así de masoquista, voy a leer— el señor Charlie Parker se tome sus pastillas y recupere un poco de su “aje” perdido; sus lectores y acompañantes lo agradecerán: los unos no bostezarán y los otros no tendrán que admirar los empastes de los unos.

Yo no sé qué susurraran las voces del título, pero me las imagino tal que así:

—Has visto las ojeras que tiene er Charli, niña. Tiene más mala cara que los pollos del Simago.
—Calla, calla, que te lo iba a susurrar al oído el otro día pero al final me tuve que ir a la pelu a hacerme la permanente en los cuernos.
—Pues te han hecho una chapuza. Oye, y si le buscamos una novia que le dure…
—No sé, yo creo que esté ya está pitopáusico.
—Con lo guapo que era hace unos años, pero los dihustos no perdonan.
—No perdonan, no perdonan. ¡Qué sabia eres! No pareces ni del pueblo.
—¡Tú calla y vete a susurrar a otra parte!


4 comentarios:

Blackmount dijo...

anda, que esas voces misteriosas susurran al estilo de mi madre. ahora solo falta que resulte que es una entidad malevolente extradimensional y no me había dicho nada. es que yo siempre soy el último que se entera de las cosas, andevaparar

Víctor L. Briones Antón dijo...

blackmountYo creo que todas las madres (y si me apuras, y espero que no me linchen, todas las mujeres tienen ese puntito de brujas que los "mashotes" no sabemos apreciar)son entes adimensionales con poderes que no entendemos. Así que relájate y disfruta del mundo de los espíritus. un abrazo

un-angel dijo...

.....tus voces que susurran han sido lo más de lo más, jajajaja.
Yo coincido contigo en que esta entrega de las "voces" no fue de las que más me gustó. No sé si lo que ocurre es que baja la calidad o si nada más es que el protagonista evoluciona (¡y envejece!) a la vez que su creador y por eso las actitudes de Charlie ante la vida van también cambiando...lo cual es un poco bonito si lo piensas, ¿no?
A mi con Charlie me pasa como a ti, que le he cogido tanto cariño que le perdono hasta estos momentos suyos más bajos, tanto es así que le llevo seguido el ritmo y me he leído hasta la última novela de la saga que ha salido hace pocos meses. Si no nos ponemos tiquismiquis, la realidad es que el Connolly continúa siendo muy buen contador de historias y yo sus libros, los buenos y los menos buenos, me los leo casi sin querer gracias a esa virtud que ha mantenido hasta lo último suyo que ha caído en mis manos.
A ti todavía te quedan por delante libros de disfrute, ¡que envidia!, a mi me toca esperar a la siguiente entrega...
Un abrazo y feliz entrada en el otoño, guapo.

Víctor L. Briones Antón dijo...

un-angel, pues sí, Connolly ha demostrado a lo largo de la saga que es un magnífico contador de historias. Le cualifica como gran autor el que haga evolucionar el personaje, que lo cargue de matices y que intente cosas nuevas en sus historias. Como no podía ser de otra forma unas veces acierta y otras la pifia, pero a mí ya me tiene ganado para la causa...

Respecto a mis voces parlanchinas, pues es que yo creo que hasta las escuchaba "fitetú"...

Feliz otoño a ti también y nos leemos por aquí, por allí o por donde sea.