8 de octubre de 2015

Uno menos en la pila...



Desde la web Libros Prohibidos me pidieron que formara parte del jurado en la edición de este año de su premio “Guillermo de Baskerville”. Me interesó desde el primer momento participar, sobre todo por una razón: es un galardón creado para dar espacio y promoción a los autores desconocidos, a los autopublicados, a las pequeñas editoriales independientes, a los “parias” del mercado editorial. Soy un firme defensor de que en los márgenes de lo oficial es donde habita la posibilidad de sorpresa, de encontrar joyas que de otra manera pasarían desapercibidas. Por eso dije sí y me lancé con voracidad (después de los saltitos absurdos y el alborozo, de los grititos contenidos y de las cervezas de celebración) a la lectura de las obras finalistas. 


Os dejo con la primera de las reseñas que publicaré. Vendrán otras tres hasta completar las cuatro referidas a las obras que han sido seleccionadas como finalistas en esta edición de 2015.

Visitad la página de Libros Prohibidos y dejaros influir por su filosofía literaria. 

***

Pablo García Naranjo
Tyrannosaurus Books, 222 p.

Pura acción, esa es la mejor baza de esta novela corta. Acción que deviene en entretenimiento sin pretensiones, en lectura ágil y sencilla. Va al grano, directamente al puñetazo que hace saltar un molar, al navajazo que decora un costado, al agujero humeante de bala que se aloja en cualquier lugar de la variada anatomía humana. Diversión sin grandes alardes literarios.

Coburn —el título de la novela es también el nombre del protagonista—, es la historia de un hombre corrompido que solo sabe moverse en la podredumbre y de cómo un destello de humanidad le lleva a emprender un cruzada para rescatar de los bajos fondos de la industria pornográfica a una chica que la ciudad de Los Ángeles ha engullido sin dejar rastro. Recuerda por su estética a la literatura Pulp y posee un carácter muy visual, casi como si se hubiera volcado en las páginas una película de serie B.

El Inicio es trepidante y el desarrollo de la trama, que sigue la misma línea, no deja tiempo para descansar ni ofrece concesiones a nada que no sea la violencia que sobrevuela toda la narración. Un consejo, mientras lee no respire ni parpadee porque puede perderse una muerte.

El uso de clichés de género parece intencionado por parte del narrador. No hay originalidad, todo lo hemos visto y leído, pero aun así nos quedamos pegados al texto. Es una de esas historias que hay que apurar, que no se puede dejar aparcadas para más tarde. Ese uso de tópicos por momentos se hace algo pesado y se echa en falta algo más de profundidad, pero se ve compensado en parte por el carisma del protagonista y por la velocidad endiablada con la que todo sucede.

Destaca la habilidad del narrador para la ambientación, en particular para la descripción de los físicos de los protagonistas. También muy bien reflejadas, de nuevo con ese carácter eminentemente visual, están las numerosas trifulcas y tiroteos. Nos sumergimos sin problemas en los escenarios, caminamos por las calles de Los Ángeles, sentimos la opresión y el ambiente viciado; como si, cámara al hombro, acompañáramos a los actores en la grabación de sus escenas.

El protagonista es otro de esos lugares comunes de los que ya he hablado, pero al mismo tiempo es uno de los grandes alicientes de la narración. Enseguida simpatizamos con él, con su desidia vital y con sus motivaciones oscuras. Una escoria social que sin embargo guarda algo, trazas, como los productos del supermercado, de humanidad. Un pistolero a lo far west, un matón avejentado y cansado que hace lo que mejor se le da: asesinar a todo el que se cruza en su camino. Los secundarios tienen menos fuerza aunque están construidos también de forma parecida, con trazos gruesos y poca hondura.

No me gustó la justificación que dispara la acción, demasiado oportuna y evidente, me resultó un poco forzada la situación que lleva Coburn a asumir como propia una misión que por lo visto hasta ese momento tendría que haberle importado un comino. Bien es cierto que el autor parece darse cuenta y lo subsana añadiendo a posteriori razones que refuerzan ese punto de inflexión algo forzado y lo hace algo más creíble.

Otra virtud de esta novela son sus diálogos: dinámicos a pesar de acudir de nuevo a los tópicos para su construcción. Con momentos brillantes que sostienen el interés de los pasajes por su contundencia. Siempre gusta ver un poco del cinismo que no nos atrevemos a sacar a pasear en boca de los personajes literarios y aquí lo derrochan.

Como ya he apuntado el uso continuo de clichés acaba desmereciendo lo que podría haber sido esta narración. Se echa en falta algo más de detalle al abordar psicologías y construcciones de personajes. Eso sí, en una extensión tan breve, parece asombroso que quepa tanta violencia y vehemencia. Este libro es algo así como organizar una carrera de caballos en un apartamento de cuarenta metros cuadrados: el caos y la destrucción están asegurados.

La novela es ligera en un doble sentido: por su peso literario, peso pluma, y también por la velocidad a la que avanza la trama, un correcaminos. Coburn puede servir de sustituto para una tarde de insulsa programación televisiva. Entretenida, dinámica y capaz de despejar la mente del lector. No le pidan calado psicológico o alardes narrativos. Es lo que es, una buena lectura para pasar el rato.

6 comentarios:

un-angel dijo...

¡Que chulada, eres un jurado!
La novela comentada no sé si me gustaría por el asunto de la excesiva y continuada violencia, pero tu crítica está muy bien, es muy respetuosa con el libro y cuenta los puntos positivos y las cosas bien hechas más que lo negativo o lo que no ha hecho bien, ¡así deberían ser todas!...que supongo que hay libros infumables a los que el crítico más benévolo no sería capaz de sacar ni un punto de vista bueno, pero con el esfuerzo y la dedicación que supone escribir un libro, a mi siempre me da pena cuando el crítico se ensaña demasiado con el autor, como decía el principio lo mínimo que creo que siempre debería tenerse es respeto por el trabajo y la pasión que hay detrás.
Montones de gracias por la referencia de los "Libros Prohibidos", ¡me ha encantado la página!
Un abrazote y buen fin de semana, guapo.

Víctor L. Briones Antón dijo...

un-angelillo, has visto, por fin tengo algo que ver «con la más grande», con la chipionera universal.

Respecto a lo que comentas de las críticas, pues un libro tiene que ser muy malo para no poder sacar algo en claro, algo que afirme al autor y le aliente a continuar. Pero es importante también la honestidad con el propio punto de vista y, por supuesto, la justificación de la postura y de la crítica. Pero sí, a pesar de que una obra pueda tener más cosas malas que buenas intento esforzarme para sacar las segundas y dar el sitio justo a las primeras. Y eso de ensañarse, pues tampoco es que ayude a nadie, ¡señalar sí, apuñalar caca!

Y creo que la web de Libros Prohibidos es una joyita, por su filosofía, por su ejecución y porque es todo un huerto donde recoger lechugas hermosísimas cultivadas sin pesticidas.

Un gusto tenerte por aquí amigo. No te vayas que aún quedan otras tres reseñas...

Pablo García Naranjo dijo...

Víctor, buenas noches, tardes, mañanas o madrugadas.

Muchas gracias por el análisis. Resulta muy positivo para mí leer este tipo de reseñas de mis novelas. Te agradezco la exposición de sus flaquezas y lo constructivo de tu planteamiento.

Un abrazo y, de nuevo, mi agradecimiento.

Víctor L. Briones Antón dijo...

Pablo Gracias a ti por pasar a comentar en la reseña. Un placer haberla leído y comentado. Mucha suerte

El pájaro verde dijo...

Veo que hemos empezado por la misma novela y también que nuestra visión sobre ella es bastante coincidente. Supongo que los peros que le pones son los que han hecho que no me haya entusiasmado completamente con ella. Sin embargo la novela me ha gustado y pienso que en lo suyo funciona. Tampoco es una novela con más pretensiones que lo que muestra (lo cual es de agradecer, a veces intentan vendernos cada moto...). Como indico en mi reseña, es como una buena peli para disfrutar desde el sofá con la mantita como alternativa a, como bien dices, esa programación televisiva que tantas veces deja tanto que desear.
Saludos.

Víctor L. Briones Antón dijo...

Así es Pájaro verde veo esas coincidencias y sí, la novela no engaña, en lo suyo es efectiva. Es una lectura para entretenerse, sin más. Si alguien busca eso en Coburn pues lo va a encontrar sin engaño ninguno. Un placer verte por aquí, por cierto.