26 de diciembre de 2015

diminutillos


177.

Solo cesa el hambre
si la curiosidad se alimenta.

Igual que cambia el hombre
su cuerpo por otro cuerpo

más liviano y certero
para buscar lo que desconoce.

2 comentarios:

Moisés dijo...

La curiosidad y el ansia por aprender te renueva la piel como a las serpientes y sin dejar de ser uno mismo te conviertes en otro, como bien dices, más certero y más liviano.

Perfectas palabras.

Un abrazo y feliz Navidad.

Víctor L. Briones Antón dijo...

Moisés, es de las pocas cosas, aprender, mantenerse curioso, que nos permiten combatir la sensación de rutina e inmovilidad. Pero hay que aprender lo que nos interese y no ser unos interesados a la hora de aprender. Y es que hoy en día, aprender ya no está relacionado con crecer y evolucionar; en muchas ocasiones se ha pervertido su significado para convertirlo en un requisito de integración en trabajos y grupos sociales, una especie de pase de acceso para permanecer integrado. Lamentable.

Gracias por pasar, comentar y feliz Navidad a ti también.